El reputado psiquiatra forense José Cabrera ha realizado un exhaustivo análisis de la personalidad de varias figuras clave de la actualidad política española, incluyendo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Durante su intervención en el programa ‘El Cascabel‘ de TRECE, conducido por el comunicador José Luis Pérez, Cabrera ha desgranado los perfiles psicológicos de los implicados en las recientes tramas de corrupción.
Sánchez, un ‘resistente’ sin delirios
A diferencia de Zapatero, el doctor Cabrera sostiene que Pedro Sánchez no tiene ningún delirio y es plenamente consciente de la realidad. «El señor Pedro Sánchez miente, y sabe que miente, y seguirá mintiendo porque ha vivido en ese mundo de mentirijillas», afirmó el psiquiatra. Según su análisis, el presidente es un ‘resistente‘ que sigue la máxima de ‘aguantar’ para conseguir la victoria, y sabe perfectamente «lo que es blanco y lo que es negro«.
Cabrera describió la comparecencia de Sánchez en el Congreso de los Diputados como un espectáculo de ‘impudicia psicológica‘, destacando su frialdad para aceptar las acusaciones. «El señor Pedro Sánchez ha mostrado un desparpajo que yo, como psiquiatra, 40 años de prisiones, de homicidas, de narcotraficantes, he hablado con yihadistas, etarras, grapos, he hablado con todo tipo de personas, y jamás había visto una cara de mayor desparpajo en toda mi vida«, confesó, llegando a calificarlo como un «personaje realmente peligroso, Foucher«.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 24 de junio de 2026, en Madrid (España).
El psiquiatra también analizó el apoyo que recibe el presidente, señalando que «no tendría esa fuerza que tiene si no le aplaudieran los que le aplauden«. Hizo referencia al aplauso de la bancada socialista y al grito de «Yo con Begoña» del portavoz Patxi López, un acto que, según Cabrera, provocó «vergüenza ajena» incluso en el propio presidente del Gobierno.
Respecto al rol de víctima que adopta Sánchez, Cabrera es tajante: es una estrategia. «Él manifiesta que es una víctima para que los pocos que duden de él o los muchos que duden de él crean que realmente él tiene la razón», explicó, añadiendo que el presidente «juega con el escenario maravillosamente bien» y no se engaña a sí mismo. «Es la antiingenuidad, es decir, es la ausencia completa de la inocencia desde el punto de vista psiquiátrico».
Zapatero: Inocencia y ‘regalitos’
En cuanto al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el análisis de Cabrera ofrece un perfil completamente opuesto. El psiquiatra no cree que haya habido un cambio en sus valores, sino que su aparente gusto por el dinero se debe a que «ha ido recibiendo regalitos» durante su vida como «mediador universal«. Considera que Zapatero es un hombre «dado a la filosofía política» y «chapado a la antigua«, tan ajeno a la gestión económica que «prácticamente, no manejaba ordenadores«.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero a su llegada a la Audiencia Nacional, a 17 de junio de 2026, en Madrid (España)
Según el doctor, el expresidente «se cree profundamente inocente» y considera merecidos esos ingresos por su trabajo por el «proletariado universal«. Esta convicción, apunta Cabrera, le ha impedido ser consciente de que sus acciones podrían llevar a que sus hijas o su mujer fueran investigadas. «Sinceramente, pienso que esto le ha caído como un jarro de agua fría«, concluyó.
Los candidatos a ‘tirar de la manta’
Cabrera también evaluó quiénes podrían colaborar con la justicia bajo la llamada «doctrina Aldama«. Sobre Julito Martínez, socio de Zapatero, lo describe como un hombre «abatido, gravemente enfermo, seguramente con una depresión importante«. Sin embargo, advierte que no hay que confundir su vulnerabilidad emocional con debilidad de carácter, ya que es un «técnico empresario con manejo» y no será fácil que hable: «Las palabras se las sacarán con sacacorchos si se las sacan«.
El perfil de Leire 10 es muy distinto. Cabrera la define como una mujer «listorra«, acostumbrada a manejarse «en los bajos fondos» y «hábil en cuanto al miedo«. A diferencia de Martínez, «esta mujer estaba tiesa«, no tiene recursos económicos y, según el psiquiatra, tiene un pavor a la prisión que podría ser clave. «A esta mujer la cárcel le da pánico«, sentenció, sugiriendo que es una candidata más probable a colaborar si «se le tocan los palillos adecuados«.












