Un 47% de los hogares españoles con escolares recurre a clases particulares. Es una cifra que se ha mantenido estable los últimos cuatro años a diferencia del gasto que les supone a las familias, que ha pasado de 1.691 millones de euros el curso 2019-2020 a los 2.782 millones de euros en el curso 2023-2024, según recoge el Informe de EsadeEcPol sobre el mercado de las clases particulares -educación en la sombra según la terminología que manejan los autores del trabajo, Lucas Gortazar y Juan Manuel Moreno-, que detecta un gran cambio en este sector: el gran salto se ha desplazado a educación primaria, aunque Bachillerato sigue concentrando el mayor gasto por alumno.
Bachillerato sigue siendo la etapa con más gasto medio por alumno pero su crecimiento es menor y el porcentaje de familias que recurren a esta oferta cae cinco puntos
Así, el gasto medio anual por alumno de primaria pasó de 200 euros en 2019-20 a 313 euros en 2023/24, en euros constantes de 2020, lo que supone un aumento real del 56%, el mayor de todas las etapas educativas. Esta etapa educativa es la única donde también crece el porcentaje de familias que recurre a clases particulares: sube 4,4 puntos, hasta el 50,5%. Para los autores, este dato refleja que las familias están adelantando a edades cada vez más tempranas la inversión en apoyo o ampliación educativa.
Un 47% del alumnado va a clases particulares, sector que movió 2.782 millones de euros el curso 23-24
En Bachillerato la fotografía que da el estudio es distinta. Sigue siendo la etapa con más gasto medio por alumno, 402 euros al año, por encima de Primaria y de la ESO, pero su crecimiento es bastante menor: sube un 24% real respecto a 2019/20, desde los 323 euros, y además el porcentaje de familias que recurren a esta ayuda cae casi cinco puntos, al pasar del 55,9% al 51,4%. Es decir, Bachillerato continúa concentrando un desembolso alto, muy vinculado a las materias curriculares básicas y a la presión académica previa a las pruebas de acceso a la universidad (PAU), pero el gran salto del mercado ya no se produce ahí, sino en la etapa de primaria (de 6 a 12 años), donde el avance es más intenso tanto en gasto como en número de familias que recurren a estas clases. En el conjunto del sector, el gasto medio por alumno subió de 229 a 308 euros constantes.
Más idiomas y artes y menos refuerzo
Tras el parón de la pandemia, el sector vive un nuevo auge. El curso 23-24 las clases particulares movieron 2.782 millones de euros en España. Son casi 1.100 millones más que en el 2019-20. El aumento es del 65% en términos nominales y del 38% en euros reales, descontando la inflación. Aun así, el informe matiza que buena parte de ese salto se explica porque el curso de la pandemia los hogares pagaron clases durante cinco o seis meses, frente a los nueve meses del curso 23-24. El mercado ha crecido en gasto pero, señala el informe, no porque entren muchas más familias, sino porque quienes ya consumen clases lo hacen durante más meses y, en algunos casos, gastan más.
El crecimiento ya no se concentra tanto en el refuerzo de las materias curriculares básicas, sino en idiomas y artes
Otro cambio importante del sector hace referencia al objeto de las clases. El crecimiento ya no se concentra tanto en el refuerzo de las materias curriculares básicas, como matemáticas, lenguas o ciencias, sino que el gasto se concentra en ampliar «las oportunidades de aprender; esto es, idiomas y enseñanzas artísticas. Así, el gasto medio por alumno en idiomas pasa de 97 a 139 euros constantes, un 43% más. En artísticas sube de 36 a 59 euros, un 63% más. En materias curriculares básicas el gasto pasa de 89 a 107 euros, un aumento bastante más moderado, cercano al 20%. En primaria, de hecho, idiomas y artes ya dominan claramente el gasto.
El gasto en idiomas es de 139 euros por alumno, mientras que el gasto en materias curriculares es de 107
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que una parte del gasto en idiomas no responde solo a la lógica clásica de ampliación —aprender inglés como valor añadido—, sino también a una necesidad de refuerzo para seguir el currículo en una lengua vehicular que no es la del hogar. Es una hipótesis que los autores vinculan sobre todo a comunidades con lengua cooficial, como Catalunya o el País Vasco, o con programas bilingües. En ese grupo, el gasto en idiomas alcanza los 162 euros por alumno, frente a los 139 de la media estatal.
En las familias con menos recursos, el objetivo es no quedarse atrás; en las de mayor renta, ampliar oportunidades
Las familias con más recursos siguen siendo las que más gastan en clases particulares, pero el aumento más intenso se está produciendo en los extremos de renta. El gasto medio anual sube con fuerza en los dos quintiles más bajos y también en el más alto: pasa de 123 a 201 euros en el quintil más pobre, de 187 a 292 en el segundo y de 328 a 444 en el quintil más rico. En cambio, en los tramos intermedios el avance es mucho más moderado e incluso prácticamente plano en el quintil central.
El informe añade que este crecimiento no responde a la misma lógica en todos los hogares. En el quintil más bajo, además, aumenta la participación de las familias que recurren a estas clases, del 30,3% al 34,1%, mientras que en el más alto sube del 60% al 63,7%. Para los autores, en los hogares de menor renta una parte creciente del gasto responde a necesidades de apoyo para no quedarse atrás, mientras que en los de mayor renta pesa más la ampliación de oportunidades educativas y la acumulación de ventajas para el futuro.
Euskadi lidera y Madrid cae
Por comunidades, el País Vasco es la que presenta mayor participación de familias en clases particulares (61%) y también más gasto medio por alumno (474 euros). Le siguen Catalunya, con un 53% y 412 euros, y Castilla y León, con un 58% y 340 euros de gasto. En Madrid, en cambio, la participación baja al 36% y el gasto medio se queda en 254 euros. El gran motor de estas diferencias territoriales vuelve a ser el gasto en idiomas: asciende a 268 por alumno en País Vasco, 200 euros en Castilla y León, 164 en Catalunya y 129 en Madrid.
Las familias del alumnado extranjero recurren menos a las clases particulares que las españolas —un 30% frente a un 49%—, pero han incrementado con fuerza su gasto, especialmente en idiomas. En este apartado, el desembolso ha pasado de 31 a 87 euros por alumno entre 2019/20 y 2023/24, lo que supone que casi se triplica en términos reales y que ya concentra cerca de la mitad de todo lo que estas familias destinan a clases particulares.
Como conclusión, el informe propone leer las clases particulares no solo como la «sombra» del sistema educativo, sino como su «espejo»: reflejan tanto lo que la escuela no cubre como los efectos indirectos de políticas educativas y estrategias familiares. Por eso, los autores sostienen que no basta con debatir si este mercado debe regularse, sino que hay que distinguir qué parte de la demanda responde a carencias del sistema, cuál a la presión de los exámenes y cuál a estrategias de diferenciación social.
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