Los avances en la instrucción del ‘caso Zapatero’ colocan a Mallorca en el epicentro de un lavado a gran escala de dinero concedido por el Gobierno socialista. Siempre según la Audiencia Nacional, el polémico rescate de 53 millones de euros que Pedro Sánchez concedió a la minúscula compañía aérea Plus Ultra fue desviado y blanqueado desde la isla, dentro de la trama capitaneada por el expresidente del Gobierno de acuerdo a los autos del juez José Luis Calama.
La Audiencia establece que en marzo de 2021 y tras recibir un rescate del que había sido avisada con antelación, se produce una salida de 16 millones de euros de las cuentas de Plus Ultra, con destino a «sociedades instrumentales de una organización dedicada a blanqueo de capitales». El artífice fundamental del trasiego a gran escala habría sido el financiero de origen holandés Simon Verhoeven, residente en la finca ‘Torrent Fals’ de la localidad de Santa Maria según publicó Diario de Mallorca el pasado martes.
La hipótesis defendida por la Audiencia, que plantea el desvío de un rescate con fondos públicos a actividades delictivas, no hubiera pasado inadvertida a ningún observador de la trayectoria de Plus Ultra, que no ha devuelto el rescate en el plazo fijado. Sin embargo, la dudosa fiabilidad de la empresa no impidió que el Gobierno de Sánchez atendiera con diligencia una petición que la investigación penal atribuye a José Luis Rodríguez Zapatero a nivel indiciario. El papel central de Verhoeven, de 67 años de edad, habría consistido en canalizar los millones desde su residencia en Mallorca , dentro de «una desviación planeada y consciente». El dinero se habría trasvasado al tráfico de oro o a «la venta de relojes de lujo», doce de los cuales fueron intervenidos en el registro de la finca de Santa Maria llevado a cabo por la UDEF. Los detalles sobre el diseño del lavado figuran en el informe de la fiscalía Anticorrupción.
La UDEF se incautó en la finca de Santa Maria y, más concretamente, en el domicilio de Camí Torrent 113, de joyas, relojes de alta gama, lingotes y abundante material informático. El protagonismo de Mallorca no se ciñe a fijar la residencia de un nómada digital situado por la Audiencia Nacional al frente de la red de blanqueo de Plus Ultra. En el sumario también figuran cuentas bancarias correspondientes a entidades mallorquinas.
Anticorrupción solicitaba ya a finales de 2024 que se dictaran «autos de bloqueo y embargos de cuentas bancarias». La petición se dirige contra Simon Verhoeven y otros responsables del «entramado de blanqueo» según la fiscalía. En el detalle de este apartado figuran numerosos depósitos y anotaciones correspondientes a bancos radicados en Mallorca, que se corresponden con «las salidas de dinero muy significativas una vez recibida la ayuda pública», en palabras de Calama.
El protagonismo de Mallorca a través de Verhoeven se mantiene a lo largo de una investigación que se viene prolongando durante esta década. El residente mallorquín figura en las comisiones rogatorias iniciales procedentes de Suiza, donde también se halla domiciliado. El origen se centra en supuestos préstamos efectuados a favor de Plus Ultra y que, siempre en la versión del financiero, habrían sido reintegrados por la compañía.
En 2024, Anticorrupción propicia el aldabonazo que resultaría en el registro de Torrent Fals a cargo de la UDEF, con la incautación de abundante material. Verhoeven multiplica su presunta labor de encubrimiento a través de un ramillete de sociedades como Allpa Wire Trading UK, Wailea Investment Ltd. o Valerian Corporation.
El residente mallorquín también figura en el auto emitido el pasado marzo por el juez Calama, dentro de unas actuaciones reservadas por entonces al secreto de sumario. Mediante esta resolución, la Audiencia Nacional se hacía cargo de la instrucción del denominado ‘caso Plus Ultra’. Dos meses después, se situaba a Zapatero al frente de la trama.
De hecho, el juez Calama recibió información actualizada sobre Verhoeven, un día antes de imputar y registrar la oficina del expresidente del Gobierno. Las autoridades suizas le comunicaban que habían recibido sus peticiones de auxilio sobre el residente mallorquín, según adelantó Diario de Mallorca.
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