Las claves
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El primer ministro de Hungría, el conservador Péter Magyar, se enfrenta este lunes al presidente del país, Tamás Sulyok, tras vencer la pasada medianoche el ultimátum que le dio para dimitir, sin resultado.
Tras reunirse con él, el primer ministro anunció que impulsará un proceso de destitución en el Parlamento, donde el Tisza cuenta con 141 de los 199 escaños, es decir, más de los dos tercios requeridos en la Constitución para tal fin.
Magyar ya había instado a Sulyok, un hombre cercano al exprimer ministro Viktor Orbán, a irse inmediatamente después de ganar su partido, el Tisza, las elecciones legislativas del 12 de abril, unos comicios que pusieron así fin a 16 años de gobierno del ultranacionalista.
El presidente húngaro ya adelantó en la noche del domingo su posición en un vídeo publicado en Facebook en el que reiteró su intención de seguir desempeñando el máximo cargo de la república.
El Tisza argumenta que con su voto, el pueblo húngaro le otorgó un mandato para acabar con el ‘sistema Orbán’ y desmantelar su red clientelista, algo que implica la sustitución de los altos funcionarios públicos nombrados por su antecesor.
Sulyok ha alegado que no hay «ninguna razón legal o constitucional» para su dimisión y que su juramento le obliga a seguir defendiendo el orden constitucional de Hungría independientemente de los cambios de gobierno, por lo que ha pedido a la Comisión de Venecia -órgano asesor del Consejo de Europa- que analice la situación.
Durante su investidura, el pasado 9 de mayo, Magyar prometió desmontar el «régimen iliberal» que construyó el ultranacionalista Viktor Orbán en los últimos 16 años y luchar contra la corrupción.
En menos de un mes, Magyar ha logrado que la Comisión Europea desbloquee cerca de 17.000 millones de euros en fondos europeos para Hungría después de las reformas anticorrupción y para restablecer el Estado de derecho anunciadas por el nuevo Gobierno.















