Una nueva combinación de fármacos, el inhibidor de andrógenos enzalutamida y el inhibidor de PARP talazoparib, ha demostrado una reducción de un 52% en el riesgo de progresión o muerte en pacientes con cáncer de próstata metastásico con alteración en los genes de reparación del ADN. Así se desprende de los resultados del ensayo fase 3 bautizado con el nombre de TALAPRO-3, en el que ha participado el Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y que se ha presentado en el Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO), que se celebra en Chicago, según ha informado en un comunicado.
Por otra parte, el ensayo académico ZZFIRST, en el que también ha participado el VHIO, evaluó la misma combinación de fármacos en una población más amplia y ha aportado nuevas evidencias sobre cómo los tumores se adaptan a la terapia hormonal.
La incidencia anual del cáncer de próstata en 2022 fue de 1,47 millones de casos nuevos a nivel global, según datos de Globocan, y las proyecciones indican que esta cifra se duplicará alcanzando aproximadamente los 2,9 millones de casos en 2040 y, pese a que la mayoría de los casos se detectan en forma de tumores localizados, un 10% de estos presentan metástasis a distancia.
El oncólogo médico del Hospital Universitario Vall d’Hebron y jefe del Grupo de Investigación en Cáncer de Próstata del VHIO, Joaquín Mateo, ha explicado que, aunque los pacientes con enfermedad metastásica responden inicialmente al tratamiento hormonal, el tumor acaba adaptándose y creciendo de nuevo, por lo que considera «fundamental investigar los mecanismos biológicos que permiten al tumor desarrollar resistencia».
Los resultados del ensayo clínico TALAPRO-3, presentados en el congreso de Chicago y que se publican de forma simultánea en la revista ‘The New England Journal of Medicine’, ha evaluado la eficiencia de esta combinación de fármacos, enzalutamida y talazoparib, en pacientes con cáncer de próstata metastático sensible a la terapia hormonal y que presentaron alteraciones en genes de reparación por recombinación homóloga. Esas alteraciones se presentan en entre el 20% y 25% de los cánceres de próstata mestastásicos y se asocian con una enfermedad más agresiva y de peor pronóstico.
En el ensayo participaron 599 pacientes, la mitad recibió con enzalutamida y talazoparib y la otra enzalutamida más placebo, y en los pacientes tratados con la combinación experimental se redujo en un 52% el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte, mientras que la mediana de tiempo de supervivencia libre de progresión radiográfica no se no se alcanzó en el brazo experimental frente a los 45,8 meses en el brazo control. Según Mateo estos resultados avalan la utilización de estos fármacos como potencial opción terapéutica y «ponen de relieve la importancia de identificar a los pacientes cuyos tumores presentan este tipo de mutaciones», por lo que pide dotar a los sistemas asistenciales de acceso a los tests genómicos.
Un segundo ensayo
En el caso del ensayo clínico académico de fase 2 ZZFIRST, el ensayo incluyó a 54 pacientes, 37 de ellos fueron tratados con esta combinación y 17 solo con enzalutamida, con los pacientes tratados con la combinación experimental alcanzando una supervivencia libre de progresión radiográfica (el tiempo que pasa desde el inicio del tratamiento hasta que la progresión del tumor se detecta) que pasa de los 45,3 meses en comparación a los 31,1 meses en pacientes tratados solo con enzalutamida.
Además, el tiempo hasta la progresión del PSA, biomarcador de cáncer de próstata en sangre, y hasta el desarrollo de resistencia a la castración también fue más prolongado en los pacientes tratados con la nueva combinación. «Observando los cambios en las células tumorales durante las primeras semanas de tratamiento, podemos prever como el tumor va a intentar hacerse resistente al fármaco, y diseñar estrategias de tratamiento más precisas», ha explicado Mateo.













