Estados Unidos y Cuba tuvieron este viernes un fughaz, aunque significativa reunión a nivel militar. El general Francis L. Donovan, del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), conversó con el general del ejército Roberto Legrá Sotolongo, quien se desempeña como Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Legrá Sotolongo estuvo acompañado de otros altos mandos. La reunión tuvo lugar en el perímetro de la Base Naval de Guantánamo, a 925 kilómetros de La Habana, en poder de Washington desde 1903.
De acuerdo con el SOUTHCOM, se trató de un «breve intercambio sobre asuntos de seguridad operacional«. La relevancia del encuentro no está relacionada con su duración sino con el momento político, marcado por las tensiones bilaterales, y las denuncias de las autoridades de la isla sobre el potencial peligro de una acción militar de EEUU contra la isla. A mediados de mayo, el jefe de la CIA, John Ratcliffe, había realizado también una breve visita oficial a La Habana. En esa oportunidad se reunió con altos funcionarios del ministerio del Interior cubano. No fue una visita de cortesía. Se cree que el jefe de los espías transmitió un pliego de exigencias de Donald Trump que el Gobierno de Miguel Díaz-Canel considera inaceptables: elecciones libres y apertura económica completa sin participación de los militares.
Para el SOUTHCOM la Base Naval de Guantánamo, que La Habana califica de un hecho colonial, es «un vital centro operacional y logístico que apoya los esfuerzos militares» de Estados Unidos «para contrarrestar amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en el hemisferio». El hecho que esa idea haya sido comunicada desde territorio de la mayor de las Antillas no pasó inadvertido a los analistas. El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, no deja de calificar a Cuba de una «amenaza» a la «seguridad nacional» de EEUU.
El pasado 21 de mayo, Donovan se había reunido con el secretario de Guerra, Pete Hegseth. El propio Donovan había revelado ante el Congreso norteamericano que el Comando Sur podría instalar un campamento en la Base Naval de Guantánamo en caso de que ocurriera una migración masiva de cubanos debido a un escenario de inestabilidad política.
A 700 kilómetros de esa instalación que Washington obtuvo a perpetuidad en el acuerdo de 1903, tras la guerra hispano-norteamericana de fines del siglo XIX, se realizó en la provincia de Cienfuegos una jornada de ejercicios bélicos por mar y aire con la hipótesis de una invasión externa. A la par, se realizó un simulacro de protección a la población ante un eventual ataque aéreo limitado, según la propia prensa provincial. «Es imperativo elevar la cohesión defensiva y la práctica para proteger a la población», dijo Yadira Pérez Negrín, presidenta del Consejo de Defensa Municipal.
Suscríbete para seguir leyendo









