Aunque nadie sabe exactamente lo que hace cuando hace caso, lo que la gente necesita, sobre todo, es que le hagan caso. Hacemos una mesa, hacemos la comida, hacemos una llamada, hacemos el amor, hacemos tiempo, qué sé yo las cosas que podemos hacer. Pero ¿qué hacemos cuando hacemos caso? ¿De qué materia está hecho el caso? Ni idea, pero dependemos de él. Podemos llevar encima durante años el caso que nos hizo una profesora en el colegio, cuando todos los demás nos consideraban idiotas. O el que no nos hizo nuestro padre aquella tarde en que llegamos a casa con un dibujo y estuvimos diez minutos esperando a que levantara los ojos del periódico. Un caso, si atendemos a lo que dice el diccionario, viene a ser una rareza. Un caso clínico, un caso policial, un caso de corrupción, un caso urgente, un caso histórico, un caso insólito, etcétera. También hay casos perdidos, que son aquellos a los que quizá se les ha hecho demasiado caso. O demasiado poco, nunca se sabe.
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