Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado un reloj transcriptómico capaz de estimar la edad biológica y asociarla al riesgo de mortalidad. El avance identifica patrones moleculares compartidos entre especies y podría acelerar la evaluación de terapias antienvejecimiento.
Un estudio publicado en la revista Nature y liderado por científicos del Mass General Brigham, en Estados Unidos, describe un nuevo “reloj genético” capaz de estimar la edad biológica y, además, predecir el riesgo de mortalidad a partir de la actividad de los genes. El hallazgo abre una nueva etapa en la investigación sobre longevidad y medicina personalizada.
Patrones moleculares comunes al envejecimiento
A diferencia de la edad cronológica, o sea la cantidad de años desde el nacimiento, la edad biológica busca medir cuánto se ha deteriorado realmente el organismo con el paso del tiempo. Por ejemplo, dos personas de 60 años pueden tener estados físicos muy distintos: una con tejidos saludables y otra con signos avanzados de deterioro celular. Los llamados “relojes biológicos” intentan capturar esa diferencia.
En este caso, el reloj no se basa en cambios químicos del ADN, sino en la expresión genética: qué genes están activos y en qué intensidad dentro de las células. Para construir el modelo, los investigadores analizaron más de 11.000 perfiles de expresión génica de humanos, ratones, ratas y monos macacos, abarcando más de 25 tejidos diferentes.
El resultado fue la identificación de patrones moleculares comunes al envejecimiento en distintas especies y órganos, como indica Nature. Incluso células muy diferentes, como las musculares, hepáticas o inmunológicas, comparten señales genéticas asociadas al deterioro y a la mortalidad.
Además de hallar cambios moleculares conservados en la mayoría de los tipos celulares, los investigadores revelaron que esas señales se modifican frente a enfermedades crónicas o intervenciones conocidas por alterar la longevidad, como la restricción calórica en animales de laboratorio.
Descifrando los misterios del envejecimiento
De acuerdo a una nota de prensa, los científicos desarrollaron distintos relojes transcriptómicos capaces de medir procesos específicos del envejecimiento, como inflamación, metabolismo energético o deterioro estructural de los tejidos. Esa segmentación podría permitir en el futuro evaluar con precisión qué tratamientos ralentizan determinadas dimensiones del envejecimiento.
Para los especialistas, estas herramientas podrían servir para probar terapias antiedad sin esperar décadas para comprobar si realmente prolongan la vida. También podrían ayudar a detectar de forma temprana riesgos de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas o cáncer.
Referencia
Universal transcriptomic hallmarks of mammalian ageing and mortality. Alexander Tyshkovskiy et al. Nature (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-026-10542-3
Según explicó Nabil Djouder, especialista del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, quien no participó de la investigación, «el estudio representa un avance conceptual importante, pero su impacto clínico queda limitado y dependerá de demostrar utilidad predictiva y capacidad de guiar intervenciones en contextos reales», indicó a Science Media Centre.
En la misma publicación, Víctor Celemín Capaldi, de la Universidad de Oviedo, quien tampoco formó parte del equipo de investigación, concluyó que el trabajo «destaca por su alta calidad técnica, sustentada en la gran escala y diversidad de los datos analizados, y demuestra el potencial científico y médico de los relojes de envejecimiento«.














