Aún con los rescoldos que en nada se avivarán de la fiesta del ascenso del Deportivo y con el Leyma Básquet Coruña a las puertas de la Final Four a ACB, el Liceo levanta la mano este fin de semana para reclamar su cuota de protagonismo con el arranque de las semifinales de una OK Liga a la que aspira como el que más al ser campeón de la fase regular.
Después de deshacerse por la vía rápida del siempre pegajoso Lleida, campeón de la Eurocup, el destino le pone delante al Calafell (20.30 horas, TVG 2) de Martí Serrá y Guillem Cabestany, un equipo que le llevó hasta el extremo en la pasada final de la Copa del Rey, pero al que acabó doblegando. Ese dulce recuerdo, el del undécimo título conquistado, es el que impulsa a los verdiblancos, ahora que una nueva copa se pone de verdad en juego en las rondas finales de la competición. El Liceo, desde su humildad ambiciosa, lleva varios años dando pasitos para ponerse a la par del Barcelona y de los mejores equipos del Viejo Continente, para poder mirarles a los ojos, y es el momento de ir recogiendo esa apuesta con nuevos estantes llenos en las vitrinas del equipo más laureado de Galicia.
Más descansado
Los sudores del FC Barcelona, el Igualada y el Calafell son otras de las bazas de un Liceo que llega mucho más descansado que los catalanes a su encuentro de hoy. Es el único de los cuatro que finiquitó su serie en dos partidos, con lo que ha tenido una semana entera para recargar fuerzas y para que las piernas respirasen después de una temporada extenuante, en parte por la WSE Champions League. No se puede comparar el esfuerzo realizado en la ronda previa ante el equipo de Fabri Ciocale con esa eliminatoria del Calafell ante el Reus, que además de irse al tercer encuentro, tuvo que definirse en unos penaltis extenuantes física y psicológicamente.
Esa final de Copa del Rey ejercerá de referente ante el contexto de partido que se puede encontrar el cuadro de Juan Copa en esta serie que es al mejor de cinco y que tendrá sus dos primeros enfrentamientos en el Palacio de los Deportes de Riazor. El Liceo solo pudo abrir el mercado a bola parada tras una revisión de videoarbitraje y cuando gana 1-2, parecía que la ola del Calafell lo iba a engullir de todo el cansancio acumulado en una fase final de Copa extenuante. Pero ahí emergió la figura de Bruno Saavedra para destrozar el partido con un doblete que le tiró un salvavidas físico a los coruñeses y que les regaló un título. Un marcador amplio de lo que dictaba la pista, aunque el título, más allá de los condicionantes, se iba para A Coruña. Para entonces el cuadro verde y blanco ya celebraba porque había ganado y porque se había librado de las trampas de Guillem Cabestany, así como de ese partido cerrado del que no se pudo despegar. La táctica entonces fue defenderse en torno a Blai Roca y hacer daño a campo abierto. Las amenazas de los catalanes no dejarán de ser las mismas de las últimas ocasiones: Sergi Folguera, Quim Gabarrò, Aleix Miramón, Biel Pujadas, Jero García y Joan Pujalte, quien porta un apellido que no deja indiferente a nadie en A Coruña.
Duelo en la portería
Y no hay que olvidarse del duelo de las porterías, porque si hay dos guardametas que han parado mucho esta temporada y que incluso han entrado en los planes de la selección española, esos son Blai Roca y Martí Serra, guardametas de Liceo y Calafell, aunque este último había estado hasta hace unos meses y durante los últimos años defendiendo el marco coruñés. Los dos últimos encuentros entre ambos estuvieron profundamente marcados por sus paradas y por el blindaje que le pusieron a su portería. Esta serie no va a ser una excepción.
Están todos los ingredientes encima de la mesa para esa primera batalla de las semifinales a la que el Liceo llega sin bajas, tras recuperar a Toni Pérez, con lo que Juan Copa tendrá de nuevo la posibilidad de hacer un descarte. En los últimos partidos, Tombita es un nombre recurrente al tomar este tipo de decisiones, aunque el técnico coruñés también vigilará las cargas y los momentos de forma.
El Liceo quiere fomentar el efecto Riazor que también le ha funcionado esta temporada. De hecho, las gradas del Palacio han empezado a tener otro color, gracias al trabajo de la entidad para impulsar los grupos de animación y para ofrecer una experiencia más completa en los partidos. Empieza a recoger los frutos en ese sentido. La segunda batalla será el domingo al mediodía y luego toca viajar a Calafell con el deseo de no tener que regresar para un hipotético quinto partido en Riazor. La OK Liga vive sus semanas decisivas, con el Liceo en una posición inmejorable.














