«Estudiantes, Cristianos, Zíngaros, Contrabandistas, Piratas, Musulmanes, Realistas, Huestes del Cadí, Marroquíes… que sean las mejores fiestas de vuestras vidas». Con estas palabras, el actor eldense Samuel Romero cerraba el pregón que marcó oficialmente el inicio de las Fiestas de Moros y Cristianos de Elda. Como es tradición, el acto tuvo lugar desde lo alto del castillo de Embajadas, ante una plaza de la Constitución completamente llena, en una noche cargada de emoción y simbolismo.
Romero comenzó su intervención confesando los nervios que le provocaba asumir este papel, a pesar de su trayectoria como actor. «Vuestra presencia y las ganas de dar el pistoletazo de salida pondrían nervioso a cualquiera», admitió. El pregonero recordó también el momento en que recibió la llamada de Pedro Serrano, presidente de la Junta Central de Comparsas, para ofrecerle el encargo: «Me quedé sin palabras, y eso es difícil en mí», señaló, llegando a afirmar que ni siquiera una llamada del director Alejandro Amenábar le habría impactado tanto.
El actor participa recientemente en la película Cautivo, dirigida por Amenábar, donde interpreta a Frías, uno de los compañeros de prisión de Miguel de Cervantes durante su cautiverio en Argel. Muy vinculado a la fiesta desde su nacimiento, Romero llevó el pregón a su terreno profesional al definir las celebraciones como «la mayor representación teatral callejera que se puede imaginar». En este sentido, destacó el papel de los comparsistas, a quienes calificó como actores que preparan durante todo el año «la mejor puesta en escena».
Aunque reconoció que las fiestas de Elda no son las más antiguas ni las más multitudinarias, reivindicó su singularidad: «Cuando hablamos de empaque, solemnidad, lujo y elegancia, no hay otra igual», proclamó con orgullo.
Unas fiestas especiales
El pregonero también puso en valor el reciente reconocimiento de Interés Turístico Internacional, así como las efemérides que se celebran este 2026. Entre ellas, destacó el 50 aniversario del desfile infantil, al que definió como «la escuela del futuro» y garantía de continuidad de la tradición.
Asimismo, recordó el pasodoble Idella, que cumple medio siglo desde su estreno en 1976 en el Teatro Castelar, y tuvo palabras para el maestro Villar, autor de la pieza. Durante su intervención, Romero evocó la figura de Pedrito Rico, citando su conocida frase «yo soy de Elda, señores», y aprovechó para pedir que la ciudad dedique un monumento a «su contrabandista más internacional». También hubo un recuerdo para la comparsa de las Huestes del Cadí, que celebra igualmente su 50 aniversario.
El pregón concluyó con una reflexión personal. Y es que desde que en 2004 vio al actor Emilio Gutiérrez Caba desempeñar este mismo papel, soñó con vivir ese momento. Un objetivo que, según confesó, le impulsó a seguir su camino en la interpretación para algún día regresar a su ciudad y proclamar «a los cuatro vientos que tenemos las mejores fiestas del mundo».
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