El 23 de mayo del próximo año se celebrarán elecciones municipales. Con tal motivo, el pasado sábado, INFORMACIÓN publicaba una entrevista que realizaba María Pomares, delegada del periódico en Elche, al alcalde, Pablo Ruz, aprovechando el inicio del último año del actual Ayuntamiento.
En la misma se hacía un interesante repaso de los tres años transcurridos por el actual equipo de gobierno PP-Vox, y de la gestión de Ruz como alcalde. Asimismo, se planteaban cuestiones relacionadas con este último año de gestión.
Como era de esperar, el balance de Ruz raya, en lo que respecta a su gestión, en lo sublime. Los fallos, retrasos, incumplimientos o similares en proyectos o promesas son, en todos los casos, situaciones achacables a otros y que, en todo caso, están en un proceso de ser resueltos casi de inmediato. Y, si no, ya anuncia que se volverá a presentar a un próximo mandato, algo que nadie dudaba, y que será entonces, si gana, cuando lo que haya quedado pendiente se hará, o tal vez no. Ya se verá.
De lo que no hay duda es de que va a mantener su ritmo de trabajo ante las cámaras presentando o proponiendo cosas, aunque las repita a menudo. A pesar del «sustillo» de salud que tuvo hace unas semanas, y de lo que pareció defender en su momento, para evitar situaciones similares, esa querencia por el audiovisual parece superior a él mismo y difícil de racionalizar. Y no será porque no tiene concejales detrás. Aunque a pocos se les haya oído proponer o defender algo, excepción hecha de un círculo muy restringido. Es algo que llama la atención: el exceso de protagonismo en cualquiera de los temas que se debaten o plantean. Es una sobreexposición, un afán de acaparar protagonismo desmesurado, algo habitual en otros alcaldes, pero que Ruz multiplica. Asume un papel que acapara atención, pero también desgaste. Y él debe ser consciente de ello y sus consecuencias.
También, como es habitual, hay muy poca autocrítica en su gestión y, mucho menos, reconocer que, desde instituciones gobernadas por su partido (Consell o Diputación), se debería hacer mucho más por Elx de lo que se está haciendo que, por otra parte, y en buena medida se inició en época del Botànic, algo que le cuesta reconocer.
Es frustrante que, ante la pregunta por las tres grandes promesas que él y Mazón hicieron, desde la precampaña electoral, a Elx por si ganaban, tranvía, Clarisas y Ronda Sur, su contestación sea que «están las tres en marcha». Pues lo disimulan muy bien, diría más de uno. Falta menos de un año para terminar la legislatura y no se ha puesto ni un ladrillo en ninguna de ellas. Si llegan a estar paradas no sé cómo estarían. Este miércoles, que venía el conseller de Infraestructuras, se nos han renovado alguna de estas promesas para que veamos que, por lo menos, a nivel de promesas no se olvidan de nosotros. Este tipo de visitas es de suponer que serán más frecuentes conforme se acerquen las elecciones. En todo caso, y si Vox autoriza al PP a tener presupuestos en la Generalitat, que parece que sí después de que Pérez Llorca acepte lo de la «prioridad nacional», y todo lo que Vox le pida, será muy interesante comprobar qué figura ahí de Elx y, todavía más interesante, comprobar que se ejecuta realmente de ese supuesto presupuesto.
En la entrevista citada también resulta interesante su descripción de la situación del Mercado Central. Recordemos que todo viene de una desacertada decisión que tomó el PP, durante su gobierno de la ciudad entre 2011-2015. La solución planteada no es la mejor, basta ver cómo ha quedado aquello, pero supone intentar resolver el «embolado» que dejó el PP de herencia. Eliminar el mercado provisional, que otros querían hacer definitivo en la peor zona posible, será una gran mejora, y el tema del parquin parece apuntar a resolverse fuera de la zona conflictiva. Las declaraciones de Ruz sobre que este tema no es el importante y que, si hubiera que hacerlo, algo que está por ver, «se hará dónde se pueda» hace que, sabiendo lo grande que es Elx, surjan esperanzas de que, en ningún caso, se afectarían espacios no adecuados para ello, como los más próximos al citado Mercado, cosa que sería de agradecer.
Y, en otro orden de cosas, este pasado lunes se ha celebrado pleno en el Ayuntamiento. En él ha sido positivo ver que el PP no ha apoyado a Vox cuando éste, en una moción, pedía impedir la regularización extraordinaria de migrantes, que el Estado apoya y que hasta la Iglesia defiende. Las críticas que recibió Pablo Ruz, en otro momento, por sus declaraciones racistas sobre menores inmigrantes y sobre este tema probablemente estén detrás de esta rectificación. No ha tenido tanta suerte Esther Díez, de Compromís, en su petición de reprobar a Samuel Ruiz, de Vox, por insultarla en el anterior pleno. Pablo Ruz, con tal de no criticar a su socio, justificó lo injustificable, e hizo una extraña pirueta trayendo a colación a Óscar Puente al pleno.
Y, sobre otro tema, lo publicado por este diario el pasado lunes sobre la Zona de Bajas Emisiones en Elx es llamativo. Demuestra el poco interés del Ayuntamiento en aplicar una disposición legal, y desde Europa, para mejorar el medioambiente urbano en las ciudades. De los últimos en implantarla, sin todos los recursos, con insuficiencias técnicas, etc. y sin aplicar sanciones. Más parece una Zona de Bajas Aplicaciones que otra cosa. Un ejemplo lamentable.
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