Triunfo de conjura y coraza el de España frente a Arabia Saudí. Un 4-0 que fue un ejercicio de rebelión tras el empate ante Cabo Verde. Así lo anticipó De la Fuente al reconocer que sus jugadores estaban «picados», algo que Oyarzabal, Baena, Olmo o Lamine confirmaron después sobre el césped.
«No os deis tanta importancia. Más que con vosotros, creo que estábamos picados con nosotros mismos. Cuando no haces las cosas del todo bien y no te salen como quieres, uno es autocrítico y busca mejorar. Nosotros sabíamos que podíamos hacerlo muchísimo mejor que el otro día», explicó, entre la ironía y el orgullo, Mikel Oyarzabal, autor de un doblete y MVP del partido.
Ese «ruido de fondo» que mencionó Olmo fue asumido como parte del juego, consciente de que volverá a aparecer. «Se ha demostrado que somos un grupo muy fuerte y que incluso cuando hay un poco más de presión respondemos. Esa es una de nuestras fortalezas y vamos a seguir así hasta el final«, reivindicó una de las grandes apuestas de Luis de la Fuente para revitalizar al equipo tras un debut gris.
«Dudar de este equipo es injusto»
Ese fue el leitmotiv de una victoria que endereza el rumbo y cuya semana de preparación sirvió para reforzar aún más la unión del grupo. «Nosotros hemos estado muy tranquilos. El empate no nos desesperó porque creíamos que merecíamos más. El día a día ha sido exactamente igua. Hoy también se ha visto esa felicidad sobre el campo», expuso Baena, titular ante Arabia Saudí.
Lamine, por su parte, tiró de humor: «Si me pico jugando a la Play, con esto más aún». Distintos prismas para un mismo sentimiento que De la Fuente tampoco dudó en verbalizar: «Dudar de este equipo y de esta generación me parece injusto». Una frase que resume el espíritu de una selección que respondió a las críticas con fútbol, goles y una exhibición de carácter.









