activan una cooperación en fusión termonuclear en un contexto de máxima tensión bélica

Las claves

Generado con IA

China y Rusia han firmado un acuerdo de cooperación en fusión termonuclear, reforzando su alianza en medio de crecientes tensiones globales.

El pacto, sellado por los líderes de Rosatom y del Ministerio de Ciencia y Tecnología de China, implica compartir datos, patentes y tecnología nuclear.

Ambos países participan en el proyecto internacional ITER en Francia, junto con la Unión Europea.

La colaboración, declarada como civil y pacífica, genera dudas sobre su posible uso militar en el contexto de rivalidad global y crisis energética.

En un paralelismo con la Segunda Guerra Mundial, las principales potencias del planeta han vuelto a poner el foco en el desarrollo armamentístico y nuclear. A raíz de la guerra de Ucrania, en Oriente Medio y de la tensión bélica entre China y Taiwán aumentan las posibilidades de una nueva guerra internacional en este siglo.

En este contexto, el presidente chino, Xi Jinping, se reunió recientemente con su homólogo ruso, Vladímir Putin, en Pekín; reafirmando la buena sintonía entre ambas autocracias. El objetivo del encuentro fue ultimar un acuerdo energético en plena crisis del bloqueo de Ormuz, un tránsito clave de petróleo para ambas potencias.

En el marco de la reunión también hubo encuentros de segundo nivel, en los que se estrecharon lazos nucleares entre China y Rusia. Según recoge Nuclear Engineering International, se firmó una cooperación en el campo de la fusión termonuclear controlada dentro del Memorando de Entendimiento.

¿Qué supone esta colaboración?

El pacto fue sellado entre Likhachev, director general de Rosatom (empresa estatal especializada en energía nuclear), y el ministro de Ciencia y Tecnología de China, Yin Hejun. Cabe destacar que Pekín y Moscú son participantes clave en el Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), actualmente en construcción en Francia, y que cuenta también con el apoyo de la Unión Europea.

Esta cooperación implica que ambas potencias van a compartir datos, patentes y flujos de trabajo en el campo de la energía termonuclear. Un intercambio de piezas y tecnología clave para desarrollar una cantidad gigantesca de energía a través de los núcleos atómicos.

La pregunta que rodea a este fortalecimiento de las relaciones nucleares es si podría derivar en una colaboración entre China y Rusia para el desarrollo de armamento nuclear y militar, aunque ambos países han aclarado que la cooperación es para el uso civil y pacífico.

Este encuentro bilateral ha tenido lugar poco después de la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín. Allí se dibujó un deshielo entre ambos países, que acordaron tratarse como iguales, que es uno de los objetivos principales del gigante asiático.

Asimismo, los avances en energía termonuclear se producen en medio del conflicto abierto entre Estados Unidos e Irán, originado el 28 de febrero, cuando Donald Trump atacó al régimen de los ayatolás y desarticuló a la cúpula del Gobierno teocrático de Teherán. El trasfondo de la ofensiva es, precisamente, acabar con el desarrollo de uranio por parte de Irán.

Casi tres meses después del inicio de la ofensiva, aunque se han producido acercamientos en las negociaciones, la guerra continúa y el cierre del estrecho de Ormuz se ha erigido como la principal consecuencia económica: el precio del petróleo se ha disparado y todo Occidente ha notado un encarecimiento muy pronunciado de los precios.

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