Una de las principales promesas electorales de Eduardo Dolón en 2019, antes de recuperar la vara de mando municipal como alcalde fue la de abordar de forma inmediata la reurbanización del barrio de la Torreta III. Miles de adosados levantados en los años ochenta situados junto a la laguna de Torrevieja y el edificio municipal abandonado del balneario de lodos, la «caracola», que en abril sufría un nuevo incendio intencionado. Pese a formar parte del patrimonio municipal y suponer en su día una inversión de más de un millón de euros subvencionados con un plan de excelencia turística, el equipo de gobierno no ha informado de los daños ni del estado de la infraestructura.
La promesa de reurbanización de Las Torretas fue una de sus bazas como oposición al gobierno de coalición de izquierdas que gestionó la ciudad entre 2015 y 2019. Siete años después la zona sigue prácticamente igual. Solo la Concejalía de Servicios ha podido encargar a la contrata de mantenimiento de viales la construcción de una acera perimetral que destaca, sobre todo, por nueva frente el aspecto destartalado del entorno urbano. Desde el punto de vista de las infraestructuras, el Ayuntamiento ha estado concentrado durante estos años casi exclusivamente en sacar adelante los proyectos milonarios en el centro del casco urbano, a excepción de las inversiones en el parque de San Luis y las realizadas en La Mata.
Escalones sobre las aceras públicas en la principal vía de acceso a Las Torretas / D. Pamies
En enero el equipo de gobierno anunciaba la aprobación del proyecto de ejecución de las obras de urbanización de Las Torretas. En conjunto la actuación supera los 9,6 millones de euros. Pero si sale adelante será por fases. Y la primera, sorprendentemente, tiene como objetivo construir una zona verde de unos 35.000 metros cuadrados, no abordar la reurbanización de la zona residencial.
Esa parcela se sitúa junto a otra urbanizable de otros 40.000 metros cuadrados para la que un promotor ha presentado un proyecto de construcción de habitaciones coliving donde se comparten los espacios comunes. El alcalde asegura que son los vecinos los que han pedido comenzar el proyecto por la zona verde y no por la adecuación de sus viales, iluminación y servicios básicos -siempre en el perímetro exterior del residencial. Dentro asegura que el suelo es privado.

Ámbitos de actuación que contempla el proyecto. El más inmediato es el marcado en verde para llevar a cabo un parque sin abordar la reurbanización / INFORMACIÓN
Como es habitual en el Ayuntamiento para algunas actuaciones primero adjudica la redacción de proyecto -costó medio millón de euros-, y después pide los permisos a las administraciones afectadas. En este caso, al Ministerio para la Transición Ecológica porque el parque linda con dominio público de Costas -la ley protege las orillas de las lagunas como una prolongación de la línea litoral-.

Una de las zonas verdes interiores que cuidan los propios vecinos / D. Pamies
También necesita el visto bueno de la Generalitat que gestiona el parque natural. Según figura en la documentación de Vielca, la empresa de ingeniería que elaboró el proyecto, se contemplan tres ámbitos de intervención principales. El nuevo incendio de la estructura, provocó graves daños materiales por lo que el planteamiento se ha vuelto todavía más difícil de cumplir.
El segundo ámbito abarca la remodelación de aproximadamente el 50% de los viales actuales de la urbanización con la dotación de infraestructuras básicas sobre una extensión de 40.000 m², con las obras de reforma de aceras y pavimentación de viales, así como renovación integral de los servicios urbanos de agua potable, saneamiento, electricidad y alumbrado público. Esta fase se abordaría ya a medio plazo, después de ejecutar el parque.

El matorral toma los viales interiores, adecuados con grava o sin asfaltar, más de cuarenta años después de la construcción del residencial / D. Pamies
La urbanización, una de las más tranquilas del término municipal, sigue presentando el mismo aspecto de abandono de siempre con algunos cambios. La ola de los apartamentos turísticos ha llegado también a esta zona. Algunos de los minúsculos adosados, los menos, lucen ahora relucientes, renovados, con fachadas blancas y videovigilancia.
Sin servicios básicos
Pero al barrio sigue sin llegar servicios municipales esenciales: desde la limpieza al mantenimiento y parques y jardines. Las reparaciones de la red de saneamiento y abastecimiento de agua son una odisea porque las canalizaciones se diseñaron sin enganche individual a la calle. Atraviesan el subsuelo de adosados. Cuando hay un problema afecta al resto y Agamed no se puede meter.
Los vecinos siguen encargándose de forma individual del mantenimiento, sin formar una comunidad de propietarios, en una especie de caos organizado donde no se puede evitar la proliferación de maleza y las actuaciones urbanísticas ilegales de ampliación de viviendas, pero donde también se dan a diario muchos ejemplos de solidaridad vecinal y los residentes cuidan, hasta donde pueden, su parcela de parque «público».
Aunque este residencial, junto a la Torreta II -que iguala en carencias a la Torreta III, que no tiene ni proyecto-, forman parte de algunas de las urbanizaciones más veteranas del municipio siguen presentando las únicas calles de Torrevieja sin asfaltar. En el mejor de los casos hay una capa de zahorra, con capa asfáltica. En el peor, tierra.
Aunque el equipo de gobierno llegó a prometer que también entraría en estos espacios comunes privados -a los que, por otra parte, puede acceder cualquiera- ahora ha cambiado de postura y como solución a estas carencias insiste en la creación de comunidades de propietarios, como han hecho otros propietarios, como fue en su día Torrealmendros o la Torreta I.














