No me preocupa que me respalde Pedro Sánchez, me preocupa más que me apoye un vecino de Cachorrilla

Llega usted a la secretaría general del PSOE de Extremadura después de unas primarias limpias. Incorporó a su rival, Soraya Vega, y dijo que el ganador era el PSOE de Extremadura. ¿Su victoria es un mandato para coser el partido o para cambiarlo de arriba abajo?

Ya lo he cosido. Ahora toca cambiarlo. Estoy tomando decisiones muy importantes para que se engrase, para que una nueva generación llegue con todas las ganas de decirle a la ciudadanía que merece la pena volver a confiar en nosotros y en nosotras, porque tenemos toda la capacidad del mundo para hacer una Extremadura diferente, a la altura de las exigencias del siglo XXI. Máxime cuando ves el pacto que PP y Vox acaban de firmar, que no responde a las necesidades.

El PSOE viene de años difíciles, de familias internas, equilibrios territoriales y pugnas personales. ¿Cuál es la primera herida que hay que cerrar?

Yo no veo esa herida tan clara. Es verdad que hemos pasado un tiempo de muchísima dificultad. Los años de actividad política generan roces. Negarlo sería hacernos trampas al solitario. Pero tampoco conozco mucho las familias internas. Soy de una generación que no llega a los 40 y que no quiere saber nada tampoco de filias y fobias. No respondo a las enemistades. Yo respondo a un nuevo tiempo. Hemos integrado a todas las sensibilidades de las precandidaturas. Ya estamos todos juntos. El 90% del partido ha votado a esta dirección regional en un congreso extraordinario. Ahora aspiro a conseguir que el otro 10% consiga desprenderse de historias del pasado para encarar ese nuevo tiempo. Todo el mundo unido para combatir a la derecha, es lo importante.

Yo respondo a un nuevo tiempo. Hemos integrado a todas las sensibilidades de las precandidaturas.

¿Cuándo se va a notar en la calle que el PSOE ha cambiado con Álvaro Sánchez Cotrina? ¿Y en qué?

Ya estamos en ello cada día, en la calle… Yo vengo de la política municipal, al igual que la mayoría de la dirección de mi partido. Y solo acercándonos a la gente, solo escuchando a la ciudadanía, haremos nuevamente que la política de las pequeñas cosas impere en Extremadura. Porque me importan los grandes problemas, los grandes retos, pero también las cosas del comer. Y me voy a dedicar a eso. Me preocupa que unos padres puedan llevar a su hijo a las escuelas infantiles sin que les cueste un riñón. O que haya personas que tengan que esperar quince días para tener asistencia sanitaria. Miren lo que ocurre en el centro de salud de San Fernando, o en Cabezuela del Valle, o en Navaconcejo, o en Ahigal. Esto no puede pasar. Cuando yo sea presidente, nadie va a esperar más de 48 horas para ir a su médico de cabecera.

Cuando yo sea presidente, nadie va a esperar más de 48 horas para ir a su médico de cabecera.

Usted llega al liderazgo después del peor golpe electoral del PSOE. Extremadura fue durante décadas un bastión socialista y ahora el PP ha obtenido aquí los mejores resultados autonómicos del último ciclo electoral. ¿Cuándo empezó el PSOE a desconectarse de la sociedad extremeña?

Ha ocurrido porque el PSOE no puede ser solo un partido de gestión. Somos muy serios y queremos gestionar bien los recursos públicos, pero despegarte de la calle también hace que la gente te penalice. No ven a un político de carne y hueso en el bar, o hablando con una persona que necesita una beca. Ahí es donde ha habido una desconexión con la sociedad. Lo vemos con la presidenta de la Junta de Extremadura, que va a uno o dos actos muy seleccionados a la semana para no tener un desliz. El político tiene que estar en la calle. Yo me comprometo a recuperar un partido que esté en cada metro de Extremadura. Sabemos que, cuando hemos ilusionado, hemos conseguido grandes retos. Hay que proyectar un poquito de esperanza porque el actual Ejecutivo extremeño nace muerto. La mitad del Gobierno quiere acabar con la otra mitad desde el primer día.

¿Cómo va a mover a los más de cien mil votantes progresistas que se quedaron en casa?

Trabajando y trabajando. Llegando a todas las comarcas. Este PSOE es el partido del territorio, vamos a hablar de tú a tú con los votantes progresistas, con toda la ciudadanía, para que vean en el PSOE ese partido responsable que responde a los retos que tienen en sus familias y en las dificultades del día a día. Los que no llegamos a los 40 años llevamos más de tres crisis a nuestras costillas, ¿cómo no vamos a hablar de soluciones a la vivienda sabiendo que la Junta no atiende sus competencias? El PSOE ha sido un partido de mayorías cuando ha conseguido cierta centralidad política. Al presidente Vara le votaba gente de izquierda e incluso algunos de centro-derecha. Quiero que al próximo presidente de la Junta, que voy a ser yo, le vote la izquierda, la izquierda de la izquierda, el centro-derecha, incluso alguno más allá. Respeto a todos los espectros políticos, incluso a aquellos que querrían acabar mañana conmigo.

El PSOE ha sido un partido de mayorías cuando ha conseguido cierta centralidad política. Al presidente Vara le votaba gente de izquierda e incluso algunos de centro-derecha

¿Qué responsabilidad tiene Ferraz en esta sucesión de derrotas socialistas en las elecciones autonómicas?

Esa responsabilidad es compartida con todos y con todas, de abajo arriba y de arriba abajo. Pero creo que los menos responsables siempre son los alcaldes y alcaldesas, la política municipal, los concejales que dan toda su vida por nada a cambio y que se arremangan todos los días con la intención de aportar soluciones a su pueblo. Esa es la política que a mí me importa. ¿Si Ferraz tiene responsabilidad? Pues en función de a quién se le pregunte. Alguien muy progresista dirá que Pedro Sánchez ha subido el salario mínimo como nunca en la historia y que las pensiones tienen un crecimiento exponencial muy importante. Habrá otra gente que no lo reconocerá por la polarización que vivimos. Por eso quiero hablar menos de Madrid y más de Extremadura.

¿Ha hablado ya con Pedro Sánchez desde que ganó las primarias? ¿Se siente respaldado?

Hablo de vez en cuando, intercambio algún mensaje en materias que tienen que ver con inversiones en nuestra tierra, pero no me preocupa que me respalde o no Pedro Sánchez. Es el presidente del Gobierno, líder de los socialistas en toda España, respetado y admirado en toda Europa por su capacidad política y por cómo entiende la política internacional. Resulta evidente que a un líder regional le gusta estar respaldado por sus líderes nacionales, pero me preocupa más que me apoye un vecino de Cachorrilla, de Mérida, de Zalamea… Entiendo que tampoco Guardiola se reúne cada día con Feijóo. Y menos mal.

¿Tendrá margen para discrepar con Pedro Sánchez cuando una decisión del Gobierno choque con los intereses de Extremadura?

Sí, porque el PSOE es un partido libre y aspiro a que siga siéndolo, a que podamos tener conversaciones internas con total naturalidad. No quiero ser un político incoherente. Si discrepo con Pedro Sánchez en alguna cuestión, se lo voy a decir, debemos generar credibilidad. Yo quiero que Pedro Sánchez vuelva a ser presidente, o cualquier líder del PSOE, a través del voto de muchos extremeños.

Semana convulsa con la imputación de Zapatero… ¿Cómo la ha vivido?

Solo puedo decir tres cosas: sorprendido, presunción de inocencia y respeto a la justicia. Me sorprende la noticia de una persona referente del PSOE y de muchos ciudadanos progresistas, pero entendemos que la justicia tiene sus tiempos. Espero que en un año el titular sea que Zapatero se libra de todo este asunto judicial porque no había nada.

¿Teme que el caso David Sánchez tenga efectos políticos en Extremadura justo cuando usted intenta abrir una nueva etapa?

Empiezo una nueva etapa y quiero mirar el día de mañana, pero hay situaciones que han pasado y que hay que abordar con respeto, con valentía y con confianza en la justicia. Sí, es un caso doloroso y me cuesta analizarlo. No he visto nunca a David Sánchez, pero se trata de un caso mediatizado que tiene que ver con el PSOE y con personas conocidas. Habrá que asumir responsabilidades en el caso de que las haya, que estoy convencido de que no. A partir de ahora, lo que corresponde a mi tiempo es proyectar una nueva Extremadura a través de nuevos liderazgos que vienen a complicarse la vida para facilitársela a la gente.

Usted es alcalde de Salorino y ahora pasa a dirigir la mayor estructura política de Extremadura, con más de 9.000 afiliados. ¿Qué se aprende en un pueblo de poco más de 500 habitantes que no se aprenda en un despacho de Mérida?

La empatía, porque en el pueblo no puedes ocultarte de los problemas ni disfrazarte de alguien que no eres. Abres la puerta de tu casa y te encuentras con tres vecinos que te plantean cuestiones diferentes. Esta es la política municipal que tiene que parecerse mucho a la que queremos hacer en la región. «Me gustaría ser el alcalde de Extremadura», decía Guillermo Fernández Vara. Yo también. Estoy tan orgulloso de ser «porretero» (de Salorino) como de ser extremeño. No hay cosa más bonita que ser alcalde de tu pueblo, donde te votan porque saben cómo eres, con tus aciertos y con tus errores, sabiendo que, si vas a tomarte unos torreznos donde ‘Fernandino’, tendrás un vecino que te dirá que una farola no funciona, que tiene un problema con la licencia de obra o que hay que desbloquear el proyecto de la fábrica que quieren montar en el pueblo.

Estoy tan orgulloso de ser «porretero» (de Salorino) como de ser extremeño. No hay cosa más bonita que ser alcalde de tu pueblo, donde te votan porque saben cómo eres, con tus aciertos y con tus errores

¿Qué tiene que hacer el PSOE para que el medio rural no sea solo una bandera sentimental?

Los pueblos debemos tener espacios en los órganos de responsabilidad de los partidos y las instituciones. No parece lógico que todos los consejeros y consejeras de la Junta vengan de núcleos de miles de habitantes, eso no refleja el día a día de la pluralidad de Extremadura. En este país se empezó a hablar de lucha contra la despoblación gracias a Charo Cordero, cuando era presidenta de la Diputación de Cáceres. Se empeñó en reabrir escuelas, en incentivar servicios y proyectos. Se logró que el Gobierno hiciera una vicepresidencia de reto demográfico y sacara cien medidas. Si fue posible que Faramax creara 500 empleos en Malpartida de Plasencia o que la fábrica de embutidos de Herreruela exporte a toda Europa, ¿por qué no podemos replicar el modelo en los municipios de menos de 1.000 habitantes? Hay que legislar, acompañar a los alcaldes y redistribuir las inversiones, uno de los principios más firmes del PSOE. Eso es lo que le voy a ofrecer a Guardiola. Yo sé que ella no es la que expulsa a 3.000 vecinos y vecinas todos los años de Extremadura. Pero ella sola no puede, tiene que dejarse ayudar.

¿Cómo se combate el discurso de «prioridad nacional» de Vox?

Pues diciéndole a una de las familias que se han venido a vivir a Valencia de Alcántara que, según el PP y Vox, ellos no valen igual que los vecinos del piso que acaban de alquilar. Que un extremeño que se marchó a trabajar hace 30 años y ahora vuelve a gastarse su pensión de jubilación en los negocios de su pueblo no tiene derecho a acceder a los servicios públicos de calidad de la misma manera que quien lleva empadronado toda su vida. Que los padres extranjeros de un bebé enfermo serán atendidos más tarde si hay otro caso. Es una inmoralidad, es una vergüenza. Extremadura tiene un problema de despoblación. No hagamos ciudadanos de primera y de segunda, como hacían a los extremeños cuando salían de aquí. Y a la consejera de Sanidad le pregunto que si 3.000 migrantes van a saturar el SES, ¿entonces qué le vamos a decir a los 2.000 trabajadores de la gigafactoría de Navalmoral? María Guardiola se ha equivocado. El pacto que ha firmado con Vox va a ser su condena.

«María Guardiola se ha equivocado. El pacto que ha firmado con Vox va a ser su condena»

El campo está en contra del acuerdo con Mercosur, mientras el PSOE lo acepta en el marco europeo. ¿Cómo lo explica en una región agraria?

Hablando, dialogando y escuchando. Mi posición es de respeto a los 25 años de lucha por este tratado de los gobiernos del PSOE y el PP, pero, a partir de ahí, hay sectores que se benefician como la fruta de hueso, el jamón, la aceituna o el aceite, y otros que se sienten perjudicados, como la ternera o el arroz. Debemos aplicar una política socialdemócrata, un acompañamiento público para dar soluciones con las cláusulas espejo. Vamos a ser muy exigentes para que los productos que lleguen cumplan las mismas exigencias de España y la UE. Y creo que todo ello, defendido desde la firmeza, aumentará la capacidad productiva de muchos sectores del campo. Lo que sorprende es la incoherencia del PP, con la eurodiputada Elena Nevado votando a favor de Mercosur y Guardiola en contra por tres ultras de Vox.

¿Qué le diría hoy a Guillermo Fernández Vara?

Cuando entro al despacho de la Secretaría General del PSOE, me acuerdo de él. Es mi referente intelectual, político y humano. Guillermo hizo del PSOE de Extremadura un partido humanista. Ojalá las nuevas etapas de la política en la región se parezcan a ese liderazgo calmado que, sin hacer mucho ruido, consiguió grandes transformaciones para Extremadura.

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