Una de las grandes críticas recibidas por el primer ministro británico, Keir Starmer, en los casi dos años que lleva en el poder es su tibieza política. Critica los ataques de Israel en Palestina, pero evita hablar de genocidio; defiende a las familias con menos ingresos, pero propone recortes sociales; ataca los discursos xenófobos de la derecha populista, pero aplica políticas de mano dura contra la inmigración. Y en relación a la Unión Europea, más de lo mismo: se muestra a favor de un acercamiento a Bruselas, pero mantiene su negativa a un regreso al mercado único o a la unión aduanera.
La crisis interna en su partido, sin embargo, ha reavivado el debate sobre el Brexit y sobre la necesidad de estrechar los lazos con el club comunitario justo cuando se cumplen 10 años del referéndum. El propio Starmer anunció su intención de poner al Reino Unido «en el corazón de Europa» poco después de la debacle electoral de principios de mayo y alertó del riesgo de que el líder populista Nigel Farage, uno de los grandes impulsores del Brexit, consiga la victoria en las próximas elecciones generales, tal y como predicen las encuestas.
“[Farage] dijo que [el Brexit] nos haría más ricos, pero se equivocó. Nos empobreció. Dijo que reduciría la inmigración, pero se equivocó. La inmigración se disparó. Dijo que nos daría más seguridad, pero volvió a equivocarse. Nos dejó más vulnerables”, aseguró en un discurso en el que trató, sin éxito, de contener una rebelión interna en su partido. El primer ministro defendió entonces fijar una nueva dirección en las relaciones con la UE en la próxima cumbre bilateral, prevista para este verano. De qué forma se materializará esta nueva dirección todavía es una incógnita, así como si Starmer seguirá en el cargo para llevarla a cabo.
Reingreso a la UE
Según una reciente encuesta del centro demoscópico YouGov, un 55% de los británicos se muestra a favor de volver a la UE, frente a un 33% que se opone. En el caso de los votantes progresistas —verdes, laboristas y liberaldemócratas—, este apoyo es mucho mayor: alrededor de un 80% apuesta por regresar al club comunitario. Pero incluso a pesar de que defender un reingreso a la UE podría reportarle beneficios electorales en un momento de extrema necesidad, Starmer sigue manteniendo su postura: sí al acercamiento a la UE, pero sin cruzar las líneas rojas.
El politólogo Mark Dorey, profesor en la Universidad de Cardiff, atribuye la cautela de Starmer a que, a pesar de que el apoyo a un retorno a la UE está creciendo en las encuestas, muchos votantes verían con malos ojos esta opción si eso conlleva un aumento de la inmigración. «Decir que estás a favor de volver a la UE es fácil en una encuesta de opinión, pero creo que la gente se lo pensaría dos veces si el Partido Laborista saliera a decir explícitamente que lo van a hacer, especialmente si eso conlleva la libre circulación de trabajadores».
Debate interno
El reingreso al club comunitario tampoco es una opción para el principal candidato a reemplazar a Starmer en el cargo, Andy Burnham. El actual alcalde de Mánchester está haciendo campaña para conseguir un escaño en el Parlamento en las elecciones anticipadas en Makerfield, una circunscripción en los suburbios de la ciudad. Allí el Brexit obtuvo el respaldo del 65% de la población, algo que ha obligado a Burnham —que en su día apostó por un retorno a la UE a largo plazo— a matizar su posición. «Mi opinión es que el Brexit ha sido perjudicial, pero también creo que lo último que deberíamos hacer ahora mismo es volver a sacar estos debates», aseguró en una intervención esta semana.
El gran temor de los laboristas es que, si optan por defender abiertamente el reingreso a la UE, los votantes de los antiguos feudos laboristas que apostaron por el Brexit —especialmente en antiguas zonas industrializadas del norte y del centro de Inglaterra— se inclinarán definitivamente por el partido ultra Reform UK. Algo que no compensaría el probable aumento del apoyo al laborismo en circunscripciones que votaron mayoritariamente a favor del ‘remain’ y que podrían caer en manos de los Verdes y del Partido Liberal Demócrata en las próximas generales.
El único posible candidato a reemplazar a Starmer que se ha posicionado públicamente a favor del reingreso al club comunitario ha sido el exministro de Sanidad, Wes Streeting. «Necesitamos una nueva relación especial con la UE, porque el futuro del Reino Unido está en Europa. Algún día volveremos a la Unión Europea», aseguró hace apenas unos días. Este movimiento podría atraer a algunos de sus compañeros de bancada —en su mayoría partidarios del remain— de cara a una posible disputa por el liderazgo del partido, pero aún así sus posibilidades de ganar a Burnham en unas hipotéticas elecciones internas siguen siendo reducidas.
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