Mi marido necesita una máquina para respirar

Informe neumológico en mano, Alicia le ruega a la Guardia Civil que le deje pasar. Su marido, Jacinto, lleva cuatro noches durmiendo sin la máquina que le permite respirar cada noche desde hace años. «Necesitamos recogerla porque están siendo madrugadas muy complicadas. Se queda sin aire. Ni aún con los informes nos dejan pasar. Hay una columna de humo al otro lado del pueblo. Según cómo sea el avance de las llamas, abrirán el paso a lo largo del día», dice. La pareja ha madrugado para llegar a la zona limítrofe, que permanece cerrada al paso. Junto a ellos, otros vecinos llegan con cuentagotas con la esperanza de poder regresar a su domicilio.

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