Hansi Flick se ha ganado el vestuario del FC Barcelona, entre muchas otras cuestiones, por su franqueza. El entrenador alemán ha exhibido desde su llegada al banquillo blaugrana una capacidad increíble para conectar con los futbolistas y manejar una plantilla tremendamente complicada de gestionar. Y lo ha logrado porque ha sabido entender a los jugadores, pero también porque ha sido capaz de levantar la voz cuando ha sido necesario.
La temporada 2025/26 arrancó con la famosa frase «los egos matan al éxito» tras el empate en la tercera jornada frente al Rayo Vallecano y finalizó de forma muy parecida, con un «los campeones no se detienen» como aviso a navegantes de cara al futuro después de la derrota en Mestalla. «Los jugadores no estaban completamente concentrados. Creo que es normal, llevamos dos semanas celebrando, pero somos el Barça y esto no puede suceder. Quiero a los jugadores 100% centrados para la próxima temporada», declaró este sábado tras el último partido de la temporada.
«Hay un Mundial y es normal que todos los jugadores piensen en eso. Les deseo lo mejor, espero que todos vuelvan sanos y, a la vuelta, les quiero comprometidos al 100%. Estoy decepcionado por el partido de hoy. Hemos cometido errores fáciles que les han permitido ganar. Ellos han tenido más hambre», añadió.
Aunque pueden parecer simples reflexiones después de un mal partido del Barça, esta autoexigencia de Flick es una de las claves del éxito de su proyecto. Cuando algo no le gusta no tiene ningún problema en exteriorizarlo… y tiene la maestría de dar toques públicamente sin que sus palabras generen terremoto alguno. Parece muy fácil, pero esto es extremadamente complicado. Y, si no, que se lo digan a Álvaro Arbeloa y el complicadísimo final de temporada que ha vivido el Real Madrid.
A pesar de que ha sido una gran temporada del FC Barcelona, sobre todo en la Liga, Hansi ha ido enviando mensajes a sus futbolistas en momentos muy importantes de la temporada para mantener el tono competitivo en cotas altas. «No me ha gustado el partido. Son tres puntos importantes, pero no me ha gustado el partido. Después del 0-2 y de las dos tarjetas rojas, el equipo ha jugado al 50%. Tengo que hablar de ello», valoró tras asaltar Son Moix en la primera jornada de la competición. «Está muy claro que cuando no jugamos a nuestro mejor nivel es difícil ganar», dijo, por poner otro ejemplo, tras un triunfo poco convincente ante el Real Oviedo (3-0) a finales de enero.
Mensajes individuales
Son solo algunos ejemplos de esta temporada, pero en su primera campaña también marcó una pauta idéntica. “Creo en estos jugadores. Somos un buen equipo, pero las cosas son como son. Cuando empezó la temporada ya les había avisado de que no habría excusas: cuando jugamos como un equipo unido, le podemos ganar a cualquiera; pero cuando no lo hacemos…”, reflexionó durante el «shit november» de 2024.
Tampoco tiene problema Flick en ejercer de termómetro regulador a nivel individual. Defiende a sus futbolistas cuando están en el ojo del huracán por un motivo u otro pero, en cambio, no les regala elogios cuando están en la cresta de la ola. Lo ha hecho, sobre todo, con Lamine Yamal y Fermín López. Les ha pedido más incluso cuando estaban rindiendo muy bien porque era perfectamente consciente de que aún tenían margen de mejora. «Todo el mundo sabe que Lamine es un genio, con 17 años tiene mucha presión a sus espaldas, lo necesitamos a su mejor nivel», apuntó en abril de 2025, cuando el genio de Rocafonda era un ídolo de masas en Barcelona.
Más allá de su sinceridad, Hansi también genera consenso en el Barça porque es justo con los jugadores y, cuando cumplen con sus peticiones, les felicita públicamente. «Todo lo que vi de Lamine esta noche fue bueno. Lo más importante fue su contribución defensiva. Estuvo increíble», declaró el teutón sobre el ’10’ tras la victoria de esta temporada a domicilio ante el Real Betis.












