Chen Xiangwei es caballero de honor de la Fundación Francisco Franco desde hace 10 años. El diploma de reconocimiento cuelga de una vitrina del bar que regenta en el sur de Madrid, cuyo nombre no deja lugar a la duda: «Una, grande y libre». Es uno de los establecimientos de la llamada ‘Ruta 36’, bares y tiendas de toda España donde se sigue exaltando la figura de Francisco Franco pese a la aprobación de Ley de Memoria Democrática. En este bar el dictador es dios. «Con Franco España estaba más unida que nunca, no había ni izquierdas ni derechas, el problema de ahora son los partidos políticos», dice, en un castellano trompicado, Chen, conocido en todo Madrid como el ‘Chino facha’, un apodo del que se siente orgulloso y con el que vende su propio vino tinto con la bandera de España.
Entrar a su establecimiento de Usera, donde triunfan los torreznos, el pulpo y los huevos estrellados, es adentrarse en un mausoleo dedicado al dictador, a la Falange y a José Antonio Primo de Rivera. Cientos de pósteres, pegatinas y bufandas con el rostro de Franco, con banderas del aguilucho y el escudo del yugo y las flechas decoran las paredes, presididas por la cabeza de un toro [ya sabe, no hay nada más patrio] y un busto del caudillo.
«A Sánchez hay que echarle»
«Me lo regaló la familia de un general de Franco de Galicia, querían que la gente lo viera», explica Chen, a la que una clienta sexuagenaria del barrio que se echa un vino blanco a media mañana le pregunta si va a ir a la manifestación del sábado contra Pedro Sánchez. «A este hay que echarle, ya que no nos dejan matarle», espeta la señora, que es una asidua de las concentraciones diarias frente a la sede del PSOE en Ferraz, adonde también solía acudir Chen: «Hace un año ya dejé de ir, pero siguen yendo 20 o 30 personas al día».
Interior del bar ‘Una, grande y libre’, el local conocido como el ‘chino facha’ de Usera. / JOSÉ LUIS ROCA
Asegura Chen que el negocio va «ahí, ahí», que la gente ya no tiene poder adquisitivo, no como con Franco. «La gente cada vez es más pobre. Antes, con el sueldo del marido, una familia tenía una casa y se iba de vacaciones. Ahora ni con dos sueldos se puede pagar el alquiler de una casa», lamenta el hostelero, que trabaja con su mujer y tiene a tres personas contratadas en este nuevo emplazamiento después de que no le fuera renovado el alquiler en el anterior local, llamado Oliva, a apenas 500 metros. Según él, porque no le querían allí: «Me lo querían subir de 1.000 euros a 5.000, eso no se puede pagar».
«Aquí viene gente de toda España, también de Catalunya y el País Vasco»
El lugar se ha convertido en un espacio de culto para enaltecer la figura de Franco, con visitantes de toda España. «Aquí vienen de todos sitios, también catalanes y vascos», asegura Chen, que tiene relación con otros locales que también enaltecen al dictador en diferentes puntos del país. «A veces clientes que vienen aquí me llaman desde esos sitios y hablo con los dueños, como el de El Cangrejo [local franquista en Ciudad Real]».
Fotografía de Carmen Martínez-Bordiú
Una fotografía enorme de Carmen Martínez-Bordiú, nieta de Franco, junto a su familia y Chen, se puede ver junto a la barra. «La familia viene mucho por aquí», informa el hostelero, cuyo local, a la entrada, tiene un cartel que advierte de que se está accediendo a «un local privado, donde el que entra lo hace de forma libre y voluntaria». «Ningún elemento de decoración tiene intención de conmemorar ni exaltar nada, ni personal ni colectivamente. Se trata de simples objetos de la historia de España», reza el cartel.
Un cartel a la entrada advierte de que ningún elemento de decoración «tiene intención de conmemorar ni exaltar nada, ni personal ni colectivamente»
Según Chen, un abogado amigo recomendó que lo pusiera por si tenía problemas legales. «La Ley de Memoria histórica la han hecho para joder a la gente, y con ese cartel tenemos algo más de defensa… es que Franco es historia de España, una persona muy importante, impidió una dictadura comunista y el rey Juan Carlos fue su heredero… tenemos además libertad de expresión y pensamiento», protesta Chen, quien asegura que no ha tenido ninguna advertencia de sanción, aunque sí ha notado que útimamente acuden muchos menos policías, clientes asiduos, que antes. «Sus jefes les han dicho que no vengan por aquí».

Vista del local ‘Una, grande y libre’ de Madrid, regentado por Chen Xiangwei, conocido como el ‘chino facha’. / JOSÉ LUIS ROCA
En la entrada al local hay una vitrina con innumerables objetos a la venta de Franco, Primo de Rivera, la Policía, el Ejército y la Legión. De rosarios a abanicos, cinturones, imanes o carteras. Se pueden incluso troquelar monedas con simbología franquista en este parque temático del bando nacional. «Aquí casi todo lo que tengo me lo ha regalado la gente», asegura frente a una mesa que, como muchas otras, tiene la fotografía del Valle de Cuelgamuros, donde estuvo enterrado el dictador hasta que fue exhumado en octubre de 2019.
Dice Chen que, de votar, ahora lo haría al «menos malo, Vox o PP, porque los partidos son el problema». «No hay ninguno bueno. El sistema les permite hacer lo que quieran, engañar al pueblo», asegura el empresario, que defiende, pese a que le perjudicara, la «prioridad nacional» que quiere imponer Vox: «A mí, me parece bien, es justo, primero ayuda a los tuyos, a los trabajadores pobres».
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