El pasado jueves, 4 de junio, los teléfonos de los principales dirigentes del PPCV recibieron un mensaje de alcance: Génova ordenaba bloquear agendas para el día siguiente y anunciaba, por fin, la visita del presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, para celebrar un acto junto al president Juanfran Pérez Llorca. Ejercer de anfitrión ante tu jefe de filas es siempre relevante, pero en este caso tenía más peso si cabe, pues suponía poner fin a la cuarentena que Feijóo impuso al PP valenciano desde la dana y la polémica gestión del Consell de Carlos Mazón de la emergencia y sus derivadas políticas.
Y era especialmente importante para Pérez Llorca, con quien Feijóo ha mantenido la distancia desde que logró ser investido president, hace ya más de seis meses. En ese tiempo el líder nacional no ha compartido escenario con el jefe del Consell en la autonomía y esa visita era un evidente espaldarazo a las aspiraciones del de Finestrat, que sigue liderando el partido de forma interina a la espera del congreso regional que la dirección nacional mantiene en el limbo.
Sin embargo, esos planes saltaban por los aires poco después, cuando la dirección nacional daba marcha atrás y aplazaba el acto. El motivo: el temor a que los docentes, entonces en plena huelga indefinida y especialmente movilizados tras la agresión de un policía a una manifestante, pudieran llevar sus protestas ante Feijóo y prolongar la sensación, instalada tras la dana, de que la Comunidad Valenciana es terreno minado para el PP, una excepción dentro de la tendencia nacional donde el viento sopla de cola para los intereses populares.
Objetivo: acabar con la anomalía
“No podemos dejar que la Comunitat Valenciana se convierta en territorio hostil, un lugar donde no podemos poner un pie”, reflexiona un miembro de la dirección nacional, que avanza que el acto aplazado de Feijóo y Llorca no sólo se retomará en algunas semanas (sigue sin haber fecha concreta, pero apunta a finales de mes o inicios de julio), sino que será el inicio de una operación orientada a recuperar y “normalizar” la presencia de Feijóo en la C. Valenciana, una plaza complicada para el PP desde la tragedia del 29-O (las encuestas apuntan a una recuperación paulatina, pero aun por debajo de las cifras de 2023) pero capital para que el dirigente gallego pueda llegar a la Moncloa.
Tras un año y medio muy convulso, a Génova parece que le empiezan a cuadrar los tiempos para ordenar el PPCV y empezar a pisar territorio valenciano sin tanto miedo a sobresaltos. Con la huelga educativa suspendida y la dana -y Mazón- cada vez menos presentes en el debate público, la dirección nacional busca una desescalada de la tensión que ha estado latente en las calles de la C. Valenciana estos últimos 18 meses. Y para eso consideran necesaria la participación de Feijóo.
“La C. Valenciana es un enclave importante y estratégico. Y la presencia del líder nacional no es solo exigible, sino que es necesaria. Y Feijóo lo sabe”, señalan desde Génova. Esa intensificación de la agenda, además, persigue también una “normalización” en clave interna de un partido que ahora mismo está controlado por una gestora y sin candidato oficial a la Generalitat en 2027, lo que mantiene algo revuelto el gallinero.
Respaldo a Llorca frente al runrún
La idea de la cúpula del PP es aprovechar las visitas para ir disipando las dudas que ha podido generar Feijóo con su silencio sobre Pérez Llorca e impulsar al de la Marina Baixa de cara al congreso regional pendiente desde verano de 2025 y que parece que tendrá lugar en otoño. Esto no quiere decir que Feijóo vaya a ungir al actual president antes de ese cónclave, si bien las fuentes consultadas señalan que los actos que prevén multiplicar hasta el ciclo electoral de 2027 servirán para ir explicitando ese apoyo del aparato a Pérez Llorca e ir “trazando el camino lógico hacia la normalidad”. En otras palabras, cerrar el runrún sucesorio y ratificar por la vía de los hechos a Pérez Llorca como el candidato ‘oficialista’.
Esa hoja de ruta también persigue desactivar los cuestionamientos al jefe del Consell que llegan desde algunos sectores del partido, alentados por esa falta de decisiones de Génova respecto al futuro de la organización autonómica. La voz más discordante es sin duda la de Francisco Camps, quien asegura que presentará batalla a Llorca en un eventual congreso autonómico del que saldrá el nuevo jefe de filas del PPCV.
Pero no es solo el expresident. La indefinición de Feijóo sobre Llorca y algunas maniobras del jefe del Consell pese a su interinidad han generado roces con otras familias populares como la que encabeza Vicent Mompó. Es sabido que en la dirección provincial de Valencia se sienten poco representados (orgánica e institucionalmente) respecto a su peso en el partido. Y mientras Génova no confirma a Pérez Llorca, los de Mompó no esconden su músculo.
Músculo provincial al servicio del president
Así, el próximo sábado 20 de junio ha programado un multitudinario almuerzo con militantes de las comarcas centrales en Sueca. Se espera un millar de personas, una cifra más que relevante. El president está invitado, pero no ha confirmado. Habrá que ver si el futuro acto de Llorca con Feijóo alcanza esas cotas de asistencia. Para no obligar a dos esfuerzos de movilización en pocos días, se está buscando distanciar algo esa visita de Feijóo respecto al acto de Mompó.
No hay nada confirmado, pero las fuentes consultadas apuntan a “finales de junio o principios de julio” como fecha posible. Y pronostican que el acto tendrá lugar en València ciudad, lo que, guste o no a los de Mompó, obligará a la provincial a activar a sus bases. “Desde épocas de Rita [Barberá] los actos en València se llenan desde la provincia. La movilización en la ciudad siempre ha sido muy limitada”, recuerda un dirigente.
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