Partido de trámite en el Bernabéu que servía para despedir a David Alaba y a una leyenda como Dani Carvajal, al que el Real Madrid ha enseñado la puerta después de convertirlo en un referente en Valdebebas con su participación en la colocación de la primera piedra de la Ciudad Deportiva. El lateral fue homenajeado por la grada, que le dio todo el cariño que no le ha dado su entrenador, Arbeloa, quien le ha arrinconado en el banquillo enterrando sus opciones de ir al Mundial. Los celos del hoy entrenador con el lateral, que en su día le ‘jubiló’ pudrieron una relación que estaba viciada de inicio. Pero Carvajal se despidió y lo hizo con una asistencia majestuosa a Gonzalo, el único 9 real de la plantilla que también se marchará porque el club planea venderlo con opción de recompra este verano.
También se marcha forzosamente un Arbeloa que hizo caso omiso a Guardiola y no meó con la suya, acabando condenando por un vestuario al que ya entró de rodillas el día que Florentino le eligió a regañadientes en el sustituto de Xabi Alonso. Se va el salmantino del Madrid dejando una imagen de entrenador decepcionante y oportunista al que los resultados han terminado empujando fuera. Nada que ver con el entrenador del banquillo visitante, un Ernesto Valverde que se marcha abriendo la puerta grande de San Mamés tras sumar 500 partidos en el banquillo de los Leones.
El partido fue un trámite en el que el hambre de los canteranos blancos decidió el resultado. Primero con un Gonzalo, quién sabe si postulándose como tercer delantero para la lista del lunes de De la Fuente, que abrió el marcador en el minuto 11 tras un gran pase de Carvajal. Y segundo con un tanto de Bellingham después de un pase de categoría de Thiago Pitarch. Guruzeta recortó en el descuento de la primera parte y en el minuto 50 se produjo el momento surrealista del encuentro, cuando tras un gol de Mbappé que acalló los pitos de la grada el francés se fue a abrazar al mismo Arbeloa al que había atacado en sala de prensa después del partido ante el Oviedo. Redondearon el marcador los goles de Brahim e Izeta y hasta entró Ceballos, quien probablemente jugó su último partido de blanco. Del Athletic lo mejor que se puede decir es que ya estaba de vacaciones.
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