«Esperábamos que bajaran las hachas y nos dejaran trabajar». La paz que Teresa Cuennet esperaba al ser nombrada presidenta del GOB Mallorca con una amplia mayoría hace menos de dos años nunca llegó. Esta tarde ha anunciado, entre lágrimas, su dimisión en una asamblea extraordinaria de socios, después de no haberse logrado frenar la guerra interna que desde hace años embrutece a la entidad ecologista.
Junto a Cuennet también han presentado su dimisión varias integrantes de la junta directiva afines a la presidenta. La salida de la responsable de Territori i Campanyes, Margalida Ramis, que abandonó definitivamente el GOB tras 17 años vinculada a la entidad y después de haber sido presidenta durante un año, fue la chispa que acabó de encender el conflicto y evidenció las profundas discrepancias internas.
El enfrentamiento divide al grupo entre un sector crítico, más centrado en la conservación de especies y espacios naturales, y el sector oficialista, con una visión más enfocada en ámbitos sociales y transversales.
La ya expresidenta denunció además el «tono agresivo y menospreciador» del sector crítico y aseguró que han llegado a dirigirse a ellas como «terraplanistas», mientras se presentaban «como los salvadores del GOB«.
«Ahora mismo tenemos una crisis por el modelo de entidad que queremos», afirmó Cuennet, visiblemente emocionada. «Me voy de la entidad que me ha visto crecer y me ha hecho sentir orgullosa. Presidir el GOB ha sido un privilegio, pero también una pesadilla».
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