La Santa Sede anunció el 12 de septiembre el nombramiento de Monseñor Mario León Dorado, misionero oblato de la Inmaculada (OMI), como arzobispo coadjutor de Rabat; lo que implica que sucederá al actual arzobispo, el cardenal Cristóbal López SDB, cuando presente su renuncia dentro de unos meses.
Monseñor León es prefecto apostólico de El Aaiún-Sáhara desde 2013, una circunscripción eclesiástica que administraba desde 2009 y a la que había sido enviado en 2004. Una prefectura apostólica es una jurisdicción territorial de la Iglesia católica establecida en territorios de misión donde la presencia de la Iglesia es aún incipiente o la comunidad de fieles es muy reducida. No cuenta con la estructura ni la autonomía de una diócesis, por lo que depende directamente del Papa a través del Dicasterio para la Evangelización. El prefecto apostólico es un sacerdote, no un obispo. Y, habitualmente, la Santa Sede las confía a una congregación religiosa o a un instituto misionero. En la actualidad, la prefectura apostólica de El Aaiún-Sáhara cuenta con dos parroquias: una en El Aaiún, y otra en Dajla (la antigua Villa Cisneros). También celebra la eucaristía en una capilla situada en El Marsa, la ciudad portuaria cercana a El Aaiún.
22 años en el Sáhara, donde llegó con 30, han ayudado a que monseñor León se maneje en los dialectos árabes hasaní (el propio del Sáhara y Mauritania) y dariya (el común en todo Marruecos). Desde sus primeros años trabó buenas amistades en El Aaiún, donde la presencia de su Congregación desde 1954 y un modo de presencia de mucha calidad, había granjeado una gran estima a los oblatos y a la Iglesia Católica.
La vida eclesial tiene su centro en el culto. Hace años, la comunidad católica era muy reducida: algún español residente o de paso, funcionarios y militares con destino en MINURSO, la misión de las Naciones Unidas… En el curso 2020-2021 las universidades de El Aaiún y Dajla empezaron a recibir estudiantes africanos extranjeros con beca del gobierno de Marruecos: entre los cuales se encuentran católicos, protestantes y musulmanes. Esto aumentó y rejuveneció las comunidades parroquiales. Dajla, y cada vez más, El Aaiún, ofrecen oportunidades de trabajo a personas extranjeras: las parroquias acogen a católicos marfileños, senegaleses y de otros orígenes. También acogen las parroquias a personas que están de paso.
No hay Iglesia sin práctica de la Caridad. Durante muchos años, monseñor León colaboró con alguna iniciativa de la sociedad civil marroquí que acogía a migrantes en tránsito. En 2023 dio el paso de crear Cáritas-Prefectura Apostólica, que tiene personalidad jurídica asociativa, de acuerdo con el marco jurídico de la Iglesia Católica en Marruecos. Cáritas dispensa ayuda humanitaria, como el acompañamiento de personas extranjeras enfermas y heridas al Sistema Marroquí de Salud, o colaborar con el cuidado de niños extranjeros pequeños mientras no son escolarizados. Pero, cada vez más, Cáritas ofrece también formación y orientación para el empleo, dirigida a personas en situación de vulnerabilidad, cualquiera que sea su nacionalidad. Cáritas cuenta con un pequeño equipo profesional, aumentado y potenciado por un numeroso voluntariado, tanto local como extranjero, así como por estudiantes en prácticas.
La Compañía de Jesús colabora con monseñor Mario León desde 2022, cuando se pusieron los cimientos de Cáritas Prefectura Apostólica. Hay una comunidad jesuita desde 2024. Y Cáritas cuenta con la colaboración institucional de la fundación ECCA Social. En ese mismo proceso, acudieron a El Aaiún las religiosas Esclavas de la Inmaculada Niña, conocidas como las “Infantitas”.
La presencia, crecimiento y labor de Cáritas añade aprecio social a la Iglesia Católica, y no solo por los frutos de la solidaridad, sino por el sentido de fe y de la presencia de Dios que manifiestan los musulmanes. La amistad y la colaboración de voluntarios y profesionales musulmanes en Cáritas testimonia hondura en el encuentro de creyentes de religiones distintas. Algo similar sucede con la Iglesia Evangélica, con la que monseñor León mantiene relaciones de colaboración desde Cáritas, así como de escucha y de formación bíblica.
El envío de monseñor Mario León OMI a Rabat es coherente con una larga trayectoria de arraigo, de profundo conocimiento de la sociedad marroquí, de relaciones correctas con las Administraciones Públicas y la ciudadanía, de sentido de fe y buena administración de la Iglesia local que le había sido confiada.











