La Fiscalía de EEUU imputa a Raúl Castro por ordenar que dos avionetas fueran derribadas en 1996, causando cuatro muertes

Las claves

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La Fiscalía de EEUU ha imputado a Raúl Castro por ordenar el derribo de dos avionetas en 1996, donde murieron cuatro pilotos de Hermanos al Rescate.

Las víctimas eran tres ciudadanos estadounidenses de origen cubano y un cubano residente legal en EEUU, quienes realizaban vuelos de auxilio para balseros.

El ataque ocurrió en aguas internacionales según la OACI, aunque Cuba sostiene que las avionetas amenazaban su territorio.

La Fundación Nacional Cubano Americana presentó una hoja de ruta con trece puntos para la reconstrucción de Cuba tras un posible cambio de régimen.

El Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos ha presentado formalmente cargos en Miami contra el expresidente cubano Raúl Castro por la muerte de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate hace 30 años.

Familias de las víctimas acusan a Castro de ordenar derribar las avionetas en las que iban tres ciudadanos estadounidenses de origen cubano: Carlos Costa, Armando Alejandre y Mario Manuel de la Peña.

Un cuarto aviador fallecido, Pablo Morales, era cubano residente legal en EEUU. Los cuatro realizaban vuelos de reconocimiento en el Caribe para auxiliar a los balseros que trataban de abandonar la isla.

La imputación ha sido anunciada en una ceremonia de homenaje a los fallecidos en la Torre de la Libertad (Freedom Tower), enclave histórico para los exiliados cubanos en Miami, por el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche.

Los cargos por el hecho ocurrido el 24 de febrero de 1996, época en la que Raúl Castro era ministro de Defensa , se presentarían en la corte federal del Distrito Sur de Florida. A continuación, un gran jurado deberá admitir a trámite el procesamiento.

Los exiliados cubanos citan un informe de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de la ONU que concluyó que el ataque ocurrió en aguas internacionales.

Sin embargo, La Habana siempre ha sostenido que las avionetas amenazaban el territorio de la isla y que los involucrados eran «terroristas«.

Fidel Castro, presidente de Cuba hasta su muerte en 2016 y hermano de Raúl, llegó a exculparle, asegurando que las Fuerzas Armadas cubanas habían actuado «en defensa del territorio» y no recibiendo «una orden directa».

Estados Unidos condenó el ataque e impuso sanciones como represalia, pero no imputó formalmente a ninguno de los Castro. En 2003, el Departamento de Justicia presentó cargos contra tres militares cubanos, pero nunca fueron extraditados.

El precedente de Maduro

La imputación añade presión sobre las autoridades cubanas. El presidente estadounidense Donald Trump ha insistido en repetidas ocasiones en la necesidad de un cambio de régimen en la isla.

El caso recuerda también al caso de Nicolás Maduro, a quien EEUU incluyó en una lista de terroristas internacionales tras considerarlo «líder del Cártel de los Soles», semanas antes de la operación de captura en enero en Caracas.

Maduro y su esposa Cilia Flores afrontan cargos criminales en Estados Unidos y se encuentran en prisión preventiva en Nueva York. La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York sitúa a toda la familia en el centro de una trama criminal ligada al narcotráfico.

Desde la captura de Maduro, Trump ha impuesto un bloqueo petrolero a la isla, elevando sus amenazas sobre «tomar el control» del país y ha firmado una orden ejecutiva el 1 de mayo para ampliar las sanciones, que desde el lunes suman 11 altos cargos políticos y militares cubanos.

Hoja de ruta

La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), una de las principales organizaciones del exilio, ha presentado una hoja de ruta de trece puntos para la reconstrucción de Cuba tras una eventual caída del actual Gobierno. Incluyen el rechazo al control estatal y la promoción del sector privado.

«Después de casi 70 años de dictadura comunista y destrucción, Cuba tiene una oportunidad histórica de ser libre y reconstruirse como un faro de prosperidad, estabilidad, democracia y principios de libre mercado en el Hemisferio Occidental», señala la FNCA en el documento.

Entre los trece pilares para reconstruir Cuba, la organización en el exilio destacó la necesidad de una reunificación nacional, de respetar los derechos humanos y las libertades individuales y de erradicar del poder político al Partido Comunista de Cuba.

«La nueva Cuba rechazará la dependencia del estado, el control estatal y la retórica y políticas absurdas que pretenden crear igualdad de resultados, pero que solo generan pobreza y desesperación«, señala la organización.

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