La inteligencia artificial ya está redefiniendo el mercado laboral, pero su impacto no es uniforme. Un reciente informe de la Cambra de Comerç de Barcelona ha encendido las alarmas sobre un colectivo concreto: las mujeres de entre 35 y 54 años. Según el estudio, presentado por Carme Poveda, directora del Observatori Dona, Empresa i Economia de la entidad, este grupo demográfico es el que presenta una mayor exposición a la transformación que impone la IA generativa.
El porqué de la brecha de género y edad
El análisis de la Cambra, que ha evaluado todas las ocupaciones en Cataluña, concluye que las mujeres de mediana edad son las más vulnerables porque ocupan mayoritariamente puestos de trabajo con alto riesgo de automatización. «Ocupan sobre todo puestos administrativos, de atención al público, de gestión o en departamentos de contabilidad, que son precisamente aquellas faenas que tienen más riesgo de automatización», explica Poveda. En contraposición, los hombres del mismo grupo de edad se concentran en trabajos manuales, transporte, logística o industria, sectores que, por ahora, están «menos expuestos a la transformación que representará la IA».
Esta situación amenaza con ensanchar las desigualdades ya existentes. Carme Poveda advierte sobre el peligro de que la IA se convierta en un factor que agrave la brecha de género en el ámbito laboral. «Las desigualdades que ya son importantes, pueden amplificarse todavía más«, afirma. Para la experta, esta franja de edad es especialmente «complicada» para una reinvención profesional, lo que hace urgente actuar con previsión.
La IA transformará el mercado laboral
Las desigualdades que ya son importantes, pueden amplificarse todavía más»
La solución, según Poveda, pasa por la prevención y la adaptación, proporcionando «formación y competencias digitales» a las trabajadoras. Es una advertencia para que se incorpore la «perspectiva de género en todas las políticas de ocupación» y formación, tanto en las empresas como en el sector público. Las políticas activas de empleo deben «transformarse y adaptarse a esta nueva realidad del mercado laboral» para que estas profesionales no queden descolgadas.
Transformación, no solo sustitución
Poveda matiza un concepto clave: exposición a la IA no es sinónimo de sustitución. «El concepto de la exposición a la IA no significa riesgo de sustitución, sino potencial de transformación de las tareas que se realizan en un puesto de trabajo», aclara. Esta transformación se manifiesta de dos formas: la automatización y la complementariedad. Como ejemplo, Poveda señala que «si antes un informe costaba tres horas, ahora la IA lo puede hacer en dos minutos«, pero luego es necesario que una persona lo revise y le aporte valor, en un claro ejercicio de complementariedad.
Esta dualidad permite, por un lado, que ciertas tareas se automaticen y, por otro, que se incremente la productividad y se potencie el trabajo de las personas. En algunos puestos de trabajo predominará la complementariedad, mientras que en otros lo hará la automatización. La clave está en entender cómo esta tecnología puede servir de herramienta para mejorar el desempeño profesional, aportando un valor añadido basado en la capacidad analítica, el criterio y el pensamiento crítico.
El impacto real en la contratación
A pesar de los temores, los datos sobre la economía catalana hasta 2025 no muestran que la contratación se esté viendo afectada de forma agregada por la IA. «A día de hoy, la ocupación está aumentando y el paro se está reduciendo«, asegura Poveda. Sin embargo, sí se observan cambios en sectores específicos. En aquellas ocupaciones más expuestas, como telemarketing, teleoperadores, atención al cliente y ciertas tareas administrativas de secretariado, finanzas o contabilidad, «sí que vemos que hay reducciones de la contratación«, admite.

Presentación del informe de la Cambra de Comerç de Barcelona
No obstante, la directora del observatorio subraya que el crecimiento general de la economía está permitiendo absorber estas reducciones con la creación de empleo en otras actividades. Por tanto, a nivel global, «no se está notando en la contratación». Lejos de destruir empleo, Poveda concluye que la IA «está transformando las tareas, tiene el potencial para incrementar la productividad de todos los puestos de trabajo y está potenciando la economía».
No hay que tenerle miedo, sino abrazarnos a la IA y ver cómo poder potenciar nuestro trabajo»
La clave, para Carme Poveda, es «prepararse y adaptar a todos los trabajadores y trabajadoras«. La situación actual le recuerda a la llegada de los ordenadores o de internet, momentos en los que también hubo recelo inicial, pero que finalmente resultaron en un incremento del empleo y la productividad. Por ello, su mensaje final es de optimismo y proactividad: «Lo que tenemos que hacer es no tenerle miedo, sino abrazarnos a la IA y ver cómo poder potenciar nuestro trabajo utilizando estas nuevas herramientas según nuestras capacidades».













