Las claves
Generado con IA
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Finlandia ultima los preparativos para poner en funcionamiento el primer almacén permanente de residuos nucleares del mundo, con el objetivo de enterrar toneladas de combustible radiactivo gastado a más de 400 metros de profundidad durante los próximos 100.000 años.
Levantar esta infraestructura ha requerido más de veinte años de obras ininterrumpidas bajo el subsuelo finlandés.
El objetivo es sepultar toneladas de combustible radiactivo a más de 400 metros bajo tierra y garantizar su aislamiento durante los próximos 100.000 años.
Ubicado de forma estratégica junto a la central nuclear de Olkiluoto, en el municipio costero de Eurajoki, este coloso subterráneo tendrá la capacidad de absorber unas 6.500 toneladas de residuos, el equivalente a todo lo generado por los cinco reactores del país a lo largo de un siglo.
Mientras que los residuos nucleares de todo el mundo son almacenados de forma temporal en piscinas ubicadas en las propias centrales atómicas o en depósitos secos en superficie, Posiva presume de ofrecer una solución pionera mucho más segura que constituye un ejemplo a nivel mundial.
Su funcionamiento
Además de disponer de kilómetros de túneles y galerías, ‘Onkalo’ cuenta con una planta de encapsulado totalmente automatizada para evitar la exposición de los trabajadores a la radiactividad de las barras de combustible nuclear gastado durante la fase de envasado de los residuos.
Antes de esta fase, el uranio utilizado se habrá dejado enfriar durante cerca de 40 años en depósitos temporales, tras lo cual solo quedará una milésima parte de su radiactividad original, según Posiva.
Transcurrido ese tiempo, el combustible será envasado en contenedores de hierro fundido recubiertos por una gruesa capa de cobre anticorrosión y colocados en agujeros de deposición a 433 metros de profundidad, que serán luego sellados con arcilla de bentonita.
De acuerdo con la compañía finlandesa, una vez depositados en su emplazamiento definitivo, este sistema de sellado y unos pocos metros de roca madre serán suficientes para contener por completo la radiación liberada por el combustible gastado.
Está previsto que ‘Onkalo’ mantenga su actividad durante los próximos cien años hasta completar totalmente su capacidad de almacenamiento, momento en el que toda la instalación será sellada definitivamente.
Financiado desde el siglo pasado
La infraestructura ha requerido una inversión cercana a los 1.000 millones de euros, asumida por los gigantes eléctricos Teollisuuden Voima (TVO) y Fortum a través de su filial conjunta, Posiva, artífice del proyecto.
Sin embargo, la viabilidad económica de Onkalo no es fruto de la improvisación.
Desde que Finlandia comenzó a generar energía nuclear en 1977, las empresas del sector han ido aportando entre 30 y 40 millones de euros anuales a un fondo estatal ciego.
Hoy, esa hucha cuenta con unos 3.500 millones de euros, blindando el coste del desmantelamiento y almacenamiento incluso en un hipotético escenario de quiebra empresarial.
La compañía prevé encender los motores del complejo este mismo año, en cuanto concluyan los últimos test técnicos y se reciba el visto bueno definitivo de la Agencia de Seguridad Radiológica y Nuclear (STUK) y del Ejecutivo de Helsinki.
A pesar de contar con la tecnología y el subsuelo idóneos, Finlandia no se convertirá en el «vertedero» de Europa.
Juha Poikola, directivo de TVO, recuerda que la legislación finlandesa prohíbe taxativamente importar o comercializar con el entierro de residuos nucleares de terceros países.















