El Gobierno se aferra a la «inocencia» del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Con más cautela que el PSOE al evitar referirse directamente a una guerra sucia judicial o ‘lawfare’, pero incluyendo su imputación en el marco de una “campaña” contra Pedro Sánchez. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama lo sitúa en su auto como presunto líder de “una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” para imputarle la comisión de tres delitos dentro de su investigación por el caso del rescate a la aerolínea Plus Ultra. En público, en el Ejecutivo defienden la legalidad del rescate avalada por la Comisión Europea o el TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) y apelan a defender la presunción de inocencia del expresidente. En privado, fuentes de Moncloa son más contundentes al mostrar su total confianza en que todo quedará en nada y llaman a escuchar las “aclaraciones” que ofrezca Zapatero.
Cuando todavía no se ha cumplido un año del varapalo por el caso Santos Cerdán, con la dimisión del ex secretario de Organización y su posterior entrada en prisión, el Ejecutivo trata de contener un nuevo ‘shock’. No sin asumir ‘riesgos’ al atarse únicamente a las explicaciones del propio Zapatero, quien ha negado cualquier ilegalidad o gestiones relacionadas con el rescate de Plus Ultra. En la dirección socialista apuntan tajantes: “Nos lo creemos”. Asimismo, se fuerzan algunos mensajes en su defensa, como que la investigación partió de una denuncia del “sindicato ultra Manos Limpias”, cuando la imputación del juez Calama parte de un escrito de la Fiscalía Anticorrupción.
La posición del Gobierno no varió a lo largo del día, manteniendo la misma defensa de Zapatero antes y después de conocerse en su integridad el auto del juez. El vértigo por la evolución de los titulares contrasta con el mensaje rocoso de “máxima tranquilidad”, independientemente de las revelaciones. Políticamente, en el Ejecutivo descartan efectos por el terremoto de la imputación. Ni siquiera contemplan que pueda presentarse una moción de censura, por la que Vox ya presiona al Partido Popular. En cualquier caso, aseguran que no contaría con el respaldo de ninguno de sus socios.
El cuestionamiento a la integridad de Zapatero es doble por su significación con las políticas de Pedro Sánchez y su omnipresencia en las últimas campañas del PSOE. Siempre como un revulsivo para la militancia y alguien que “siempre está ahí para ayudar en lo que sea”, como se suele reconocer desde Ferraz. Hasta el punto de que fue quien sustituyó a Santos Cerdán como representante del PSOE en la mesa de negociación con Junts en Ginebra.
El cuestionamiento a la integridad de Zapatero es doble por su significación con las políticas de Pedro Sánchez y su omnipresencia en las últimas campañas del PSOE
El respaldo al expresidente es una apuesta de todo o nada y sigue la estela del posicionamiento ante los procesos judiciales del entorno familiar del jefe del Ejecutivo. Uno de los colaboradores del presidente del Gobierno se preguntaba precisamente si no había una campaña contra Sánchez cuando “la semana que viene juzgan al hermano del presidente del Gobierno y no sabemos el porqué”. Lo que cuestionan también es que la justicia tenga “dos velocidades” a la hora de investigar a los líderes de un color político y a los de otros, así como la “exquisitez” con la que se habría tratado a Mariano Rajoy en el jucio por el caso Kitchen.
Defensa del legado político
Sin querer entrar en las acusaciones concretas, en el Gobierno han tratado de destacar la calidad humana de Zapatero y su legado político. “Desde el punto de vista personal, le tengo tanto afecto como inquina le tiene la derecha a la que ganó en un procedimiento electoral, cuando menos se lo esperaban”, arremetía desde la sala de prensa de Moncloa la portavoz del Gobierno, Elma Saiz. En rueda de prensa tras el Consejo de Ministros y al mismo tiempo que comenzaba a circular el contenido del auto, la también ministra de Inclusión y Seguridad Social enumeraba los “avances en derechos” y la “transformación social” durante su mandato, así como la “derrota” de ETA.
La orden del propio Sánchez a los miembros de la ejecutiva del PSOE ha sido “defender el buen nombre” de Zapatero. Este miércoles participará en la sesión de control al Gobierno en el Congreso y responderá a las preguntas de Alberto Núñez Feijóo, después de que el PP le haya pedido explicaciones. “No solo hablamos del ex presidente del Gobierno, sino del principal consejero de Sánchez”, apuntaba el secretario general del PP, Miguel Tellado.
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