Las redes de deriva (que capturan indiscriminadamente todo lo que cae en ellas y están prohibidas desde más de veinte años) siguen empleándose con normalidad en aguas del Mediterráneo, en la zona del Mar de Alborán, causando un importante daño ecológico. Los pescadores marroquíes son los principales usuarios de estas artes prohibidas y, además, buena parte de las capturas así realizadas acaban seguramente comercializándose en España, sin que el consumidor sea consciente de ello.
Un documental de investigación realizado por la ONG Environmental Justice Foundation (EJF), titulado ‘Cortinas de la muerte: la pesca ilegal con redes de deriva en el Mediterráneo’, pone de manifiesto las consecuencias del uso de las redes de deriva prohibidas en uno de los mares más sobreexplotados del mundo.
Delfines, tortugas, tiburones y otras especies marinas quedan atrapados y mueren asfixiados, a menudo tras una larga y dolorosa agonía
Las imágenes, recopiladas en el mar de Alborán, muestran embarcaciones desplegando kilómetros de redes casi invisibles en las estrechas aguas entre Europa y África. Es la primera vez que estas pruebas filmadas se hacen públicas y dan una idea de lo dañinas que son. Numerosas especies, algunas protegidas y amenazadas, caen en estas redes y mueren en grandes cantidades junto a las especies que pretenden pescarse. Delfines, tortugas, tiburones y otras especies marinas quedan atrapados y mueren asfixiados, a menudo tras una larga y dolorosa agonía.
Las redes de deriva pueden extenderse decenas de kilómetros, colgando verticalmente en la columna de agua y formando lo que los testigos describen como un ‘muro de la muerte’.
Por este motivo, las redes de deriva fueron prohibidas en todo el Mediterráneo hace más de dos décadas. Sin embargo, durante varios días en el mar, EJF documentó ocho embarcaciones desplegando activamente aparejos prohibidos. Las investigaciones en tierra obtenidas en cinco puertos marroquíes identificaron al menos 843 embarcaciones vinculadas a la pesca con redes de deriva, operando abiertamente y sin ningún tipo de impedimento.
El mar de Alborán es un cruce ecológico crucial donde se encuentran las aguas del Atlántico y el Mediterráneo. Antaño un punto de encuentro para los delfines comunes y las especies migratorias, ahora se encuentra bajo una grave presión ecológica.
Hasta los grandes cetáceos quedan atrapados en estas redes / EFJ
Uno de los motivos de esta presión es que «las redes de deriva perdidas y abandonadas continúan matando mucho tiempo después de haber sido caladas, llegando a las costas o hundiéndose en el fondo marino como redes fantasma«, señalan los autores del documental.
Pez espada que se exporta a España
«Casi todo el pez espada marroquí se exporta a la Unión Europea y se vende como capturado legalmente. Sin trazabilidad ni transparencia completas, el pescado capturado con artes prohibidas puede estar entrando en los mercados europeos sin ser detectado, perjudicando a los pescadores responsables y debilitando la confianza de los consumidores», señala un comunicado de esta entidad.

Esquema de una red de deriva / EJF
El informe donde se recogen las conclusiones de la investigación es aún más contundente, porque implica directamente a España: «Los desembarques de pez espada marroquíes están destinados a la exportación. España destaca como el principal importador, con volúmenes de importación que representan el 78,8% de los desembarques de pez espada declarados por Marruecos. España es también el principal proveedor de pez espada en la UE. Si bien la producción nacional de pez espada en España es significativa, es posible que un porcentaje indeterminado de las exportaciones de España procedan de pez espada reexportados desde Marruecos».
«Hacer cumplir la prohibición»
Steve Trent, director ejecutivo y fundador de la Environmental Justice Foundation, declaró: «Las pruebas son ahora más claras que nunca. Las redes de deriva fueron prohibidas por una buena razón: devastan los ecosistemas marinos y eliminan la vida marina a gran escala. Los gobiernos tienen la obligación jurídica y la responsabilidad de proteger este mar compartido.
«Eso significa hacer cumplir la prohibición, reforzar la gobernanza pesquera mediante la plena aplicación de la Carta Mundial para la Transparencia Pesquera, y promover una pesca legal, sostenible y ética”, añadió.

Red de deriva abandonada en el fondo marino / EJF
EJF pide la aplicación coordinada de la prohibición de las redes de deriva en el Mediterráneo, el refuerzo de las inspecciones portuarias, la plena trazabilidad de la cadena de suministro para las exportaciones de pez espada y una responsabilidad real para los operadores ilegales.
Ayuda a los pescadores
El informe incluye entrevistas a pescadores marroquíes que admiten que usan estas redes y que las preparan sobre los muelles a la vista pública sin que ninguna autoridad les haya puesto nunca ninguna pega.
Muchos pescadores que utilizan redes de deriva lo hacen como medio de sustento y no ven alternativas para ello, por lo que, según los autores del informe, una solución duradera requiere una transición justa que apoye a los pescadores en el paso hacia métodos de pesca legales y selectivos.
«El castigo sin reforma no protegerá el Mediterráneo», añadió Steve Trent. «Necesitamos la aplicación de la ley, pero también necesitamos una transición justa que proteja los medios de vida mientras se restauran los ecosistemas marinos. Proteger la biodiversidad y apoyar a las comunidades costeras no son objetivos contrapuestos: el mundo natural sustenta toda economía. Con transparencia, responsabilidad y voluntad política, pueden prosperar.»













