Si por mucho que te lavas la cara, esta sigue acumulando grasa y este sebo brotes de acné, posiblemente necesites reajustar tu rutina de limpieza. Los expertos coinciden en una fórmula infalible para terminar con estos molestos brotes: sugieren masajear el limpiador facial durante un minuto, permitiendo que los tensioactivos actúen sobre el sebo y la suciedad acumulada. Pero este no es el único secreto, el método esconde otras particularidades importantes para el cuidado de tu piel.
La regla de los 60 segundos
Si tu limpiador o limpiadores llevan activos potentes, como peróxido de benzoilo o ácidos AHA/BHA, es importante que no enjuagues el rostro en seguida. La mayoría de las personas cometen el mismo error: se frotan el limpiador por 10 o 15 segundos y enjuagan la piel. Sin embargo, esto no es suficiente para que los activo, como el ácido salicílico, penetren en la piel, minando su efecto seborregulador.
En lugar de retirarlo en seguida, masajea tu limpiador suavemente durante, al menos, un minuto. En estos 60 segundos, los componentes del producto removerán el sebo y la suciedad. Comenzarás a notar los resultados un par de semanas después.
La crema hidratante se debe adaptar a nuestro tipo de piel / Pexels
Aprende a secarte el rostro
Una de las mayores fuentes de bacterias e infecciones son precisamente las toallas con las que nos secamos el rostro, ya qyue acumulan todo tipo de microorganismos y, mediante la fricción mecánica, podemos reabrir pequeñas lesiones en la piel en las que introducimos la suciedad. Lo mejor es no arrastrar la toalla, secar el rostro con una toalla de microfibra de uso exclusivo para el rostro y que cambiaremos cada dos o tres días. Aunque lo ideal sería dejar que la piel se seque al aire libre, y aplicar la crema hidratante inmediatamente después.
Las zonas de contacto
El acné suele tener mayor presencia en zonas como la línea de la mandíbula o el nacimiento del pelo. Esto no es por falta de limpeza, sino por la mayor acumulación de residuos externos.
Cuando te laves la cara, es importante que te asegures bien de limpiar estas zonas de contacto: detrás de las orejas, bajo la línea de la mandíbula, nacimiento del pelo… Fíjate bien al enjuagar el acondicionador, la mascarilla u otros productos para el pelo. Así, eliminarás todo tipo de grasa que pueda tener contacto con tu piel.














