Las claves
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La excanciller alemana Angela Merkel reclamó este lunes a los líderes europeos que negociaran con Vladímir Putin el final de la guerra en Ucrania, lamentó que la Unión Europea no estuviera exprimiendo «su potencial diplomático» para resolver el conflicto y consideró insuficiente que fuera Donald Trump el encargado de mantener «el contacto» con Rusia.
«Nosotros también somos alguien, como europeos», reafirmó Merkel durante una entrevista ofrecida a la cadena pública alemana WDR. «Subestimar a Putin sería un error, incluso ahora. Y no confiar en nosotros mismos sería igualmente un error», sentenció.
La líder democristiana defendió, asimismo, la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos con Moscú a pesar de los desprecios continuados del Kremlin. «Disuasión militar más actividad diplomática: eso me parece importante», subrayó Merkel, convencida de que era «lo correcto» ofrecer ayuda militar a Ucrania, una vía que, sin embargo, rechazó en febrero de 2015.
Este lunes, la histórica dirigente de la CDU confesó haber propuesto establecer un formato diplomático entre la UE y Rusia durante su última reunión del Consejo Europeo en octubre de 2021. Una iniciativa surgida cuatro meses antes de la invasión rusa de Ucrania que, según la excanciller, fracasó por las diferentes posturas existentes en el seno del bloque comunitario sobre sus relaciones con Moscú.
«Hay que seguir trabajando hasta llegar a una posición común», insistió Merkel, para quien «la diplomacia siempre ha sido la otra cara de la moneda, también durante la Guerra Fría».
Su intervención recoge el guante de Putin, que la semana pasada deslizó que la guerra estaba «cerca de terminar» y propuso como mediador al socialdemócrata Gerhard Schröder, predecesor de Merkel a la cabeza del Gobierno alemán. Una figura polémica que Bruselas rechazó de plano por sus vínculos con el Kremlin y la industria energética rusa.
Otra de las candidatas era la propia Merkel, pero la excanciller alemana, que negoció con Putin los fallidos acuerdos de Minsk II en 2015, se descartó a sí misma en el evento celebrado este lunes en Berlín.
«Sólo pudimos mantener esas [negociaciones] con el presidente Putin porque teníamos poder político, porque éramos jefes de Gobierno. Se necesita ese poder. Y yo, personalmente, nunca habría pensado en pedirle a un mediador que fuera a Minsk por mí y hablara con Putin… Hay que asumirlo uno mismo», deslizó.
El canciller Friedrich Merz también sacó a Merkel de la ecuación. El actual líder de la CDU —enemigo acérrimo de la antigua canciller— aclaró este lunes que «no está previsto» que la UE nombre a un negociador de paz único, pero reconoció estar en contacto con Francia y Reino Unido, en el marco de la Coalición de los Dispuestos, para encontrar una solución política.
«Sobre todo, esperamos poder reforzar la disposición de Moscú a sentarse a la mesa de negociaciones», apuntó Merz durante una rueda de prensa conjunta con el nuevo primer ministro búlgaro, Rumen Radev, señalado por su tendencia prorrusa. «Hasta que el Gobierno ruso esté dispuesto a negociar, no necesitamos tomar decisiones sobre nuestra representación», remató el canciller alemán.
El líder ucraniano Volodímir Zelenski anunció este domingo que había discutido por teléfono con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, «las perspectivas del proceso de negociación para la paz en Ucrania y toda Europa».
«Estamos de acuerdo en que Europa debe participar en las negociaciones… y merece la pena determinar quién representará específicamente a Europa», apuntó un Zelenski confiado. Pero la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, rebajó los ánimos: «En lo que respecta a Ucrania, vemos que las conversaciones de paz están estancadas. Es decir, no está pasando realmente nada».











