Córdoba refuerza al PP mientras la mayoría absoluta se escapa en Andalucía

El Partido Popular de Juanma Moreno ha conseguido una victoria rotunda pero amarga en las elecciones de Andalucía. Pese a ganar, los populares pierden la mayoría absoluta al quedarse a solo dos escaños de revalidarla, lo que les aboca a depender de Vox para gobernar. El «lío» que Moreno tanto temía se ha materializado, y su independencia de la extrema derecha se desvanece en un escenario político complejo marcado por una alta participación, que ha alcanzado el 64,7%.

El fracaso de la ‘vía andaluza’ —la apuesta por un PP de centro moderado que ignora las embestidas de Vox— dificulta el camino de Alberto Núñez Feijóo hacia la Moncloa sin el apoyo de Santiago Abascal. El retroceso del PP en escaños se explica, en gran medida, por el espectacular ascenso de Adelante Andalucía, la formación de izquierda andalucista que ha cuadruplicado su representación, pasando de dos a ocho diputados y logrando entrar en seis provincias.

Durante la campaña, el PP andaluz ha priorizado la ‘marca Juanma’ por encima de las siglas del partido. Moreno ha cultivado un perfil propio durante la última legislatura, en la que gozó de mayoría absoluta, marcando distancias con un Vox hasta ahora irrelevante en la comunidad. Sin embargo, esta estrategia no ha sido suficiente para retener el control total del parlamento.

El presidente andaluz ha evitado entrar en las guerras culturales de la extrema derecha, ignorando sistemáticamente el discurso negacionista sobre el cambio climático, la violencia de género o el miedo a la inmigración. Su enfoque, centrado en las emociones y el orgullo andaluz y alejado de la línea dura del PP de Isabel Díaz Ayuso, no ha logrado el objetivo de la absoluta, y ahora, la crisis de los cribados, le pasa factura y le obliga a una negociación con Vox que se prevé muy difícil.

El PSOE se hunde y la izquierda se reconfigura

En la orilla opuesta, el PSOE de María Jesús Montero ha sufrido un descalabro histórico, empeorando los ya malos resultados de 2022 y firmando el peor dato del partido en unas elecciones andaluzas. La estrategia socialista se jugó a una sola carta: la defensa de la sanidad pública y la denuncia del deterioro de los servicios públicos, con especial énfasis en los fallos en los cribados del cáncer de mama.

La operación para situar a Montero como candidata, rubricada por Pedro Sánchez, implicó su salida del Consejo de Ministros, donde era una figura clave. Su misión era recuperar al medio millón de votantes socialistas que se abstuvieron en las autonómicas de 2022, pero no lo ha conseguido. Pese a los intentos de Ferraz por hablar de «voto dual», la identificación de Montero con el Gobierno central ha sido total en una campaña en la que Sánchez ha tenido una presencia destacada.

El hundimiento del PSOE, que fue un partido hegemónico en la región, contrasta con la irrupción de Adelante Andalucía. La formación soberanista, escindida de Podemos en 2020, ha demostrado no ser una «burbuja demoscópica» y se consolida como una fuerza clave. Por su parte, la coalición Por Andalucía, que unía a IU, Sumar y Podemos bajo el liderazgo de Antonio Maíllo, ha retrocedido en votos, pero ha logrado evitar una sangría mayor.

Un prólogo amargo para las elecciones generales

Estos comicios andaluces eran considerados un prólogo de las elecciones generales. Siendo Andalucía la comunidad más poblada de España, con 6,8 millones de votantes, el resultado era determinante para las cúpulas de Génova y Ferraz. Ni Feijóo ni Sánchez han recibido las noticias que esperaban. El líder del PP necesitaba una mayoría absoluta de Moreno para frenar a Abascal, mientras que el presidente del Gobierno medía el voto de castigo a su gestión.

Vox, por su parte, ha tenido un crecimiento contenido, pasando de 14 a 15 escaños, pero su papel cambia de forma fundamental. La formación de extrema derecha, que basó su estrategia en el discurso de la prioridad nacional y en un tono muy duro contra Moreno, tiene ahora la llave del Gobierno andaluz. Dejaron claro que no facilitarían un gobierno del PP si no eran decisivos, y las urnas les han dado la razón.

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