«Lo que está claro es que ya no importan los fallecidos ni la solidaridad. Ahora solo sirve el accidente para echarse los trastos a la cabeza”. Adamuz ha votado este domingo 17 de mayo en unas elecciones atípicas, las primeras tras la tragedia ferroviaria de hace cuatro meses. El nombre del municipio ha sobrevolado la campaña, sobre todo después de que Juanma Moreno lo citara en el debate del pasado lunes 11 y de que, al día siguiente, el alcalde, Rafael Ángel Moreno, criticara la actuación del 112. Los vecinos, madrugadores a la hora de acudir a las urnas —como ocurre en la mayoría de pueblos—, se dividen entre quienes respaldan al regidor y quienes no comparten sus declaraciones. Eso sí, coinciden en una idea: quieren que este capítulo quede atrás cuanto antes y rechazan el uso partidista de lo ocurrido.
El ambiente en Adamuz ha sido el de un pueblo andaluz en primavera: personas mayores paseando o sentadas en el parque; jóvenes —y no tan jóvenes— tomando una cerveza después de votar; y, en general, calma. Aquí no ha pasado nada… y, al mismo tiempo, ha pasado todo. En la puerta del Guadalinfo, principal centro de votación, dos hombres conversan en un banco. Prefieren no dar sus nombres porque “esto es un pueblo muy chico y aquí todo el mundo se conoce”, y tiran de humor para quitarle hierro a la tensión: “Aquí la única campaña que nos importa es la de la aceituna. Esa es la verdaderamente importante”. El otro lamenta que Adamuz haya vuelto a asomarse a los titulares y, sin entrar a valorar lo dicho por el alcalde o por Moreno, zanja que “no han movido ni un voto; solo han embarrado más la situación”. «Ni golpes que hieran ni palabras que duelan«, se puede leer en un banco anexo. Hay veces que la casualidad ayuda a explicar la realidad.
De izquierda a derecha, Rafael Romera, Antonio Fernández y Antonio Romera, conversan sobre la campaña. / CASAVI
Rechazan el uso político de la tragedia
Poco después sale de votar Antonio Cantador, que define Adamuz como “un pueblo muy participativo” y “preocupado por la gente”, aunque lamenta que haya “elementos externos” que intenten condicionar la campaña. En su caso, valora que el alcalde saliera a hablar: “Rafa (Moreno) ha sido un ejemplo. Estuvo correcto, ayudó en lo que pudo y ya está. Hay quienes quieren usar esta tragedia políticamente y allá cada cual, pero él ha sido un ejemplo”, afirma.
En una mesa de un restaurante cercano, Antonio Romera apura las últimas palabras antes de sentarse a comer con familiares y amigos. Duda al principio, pero se arranca: “No soy de la cuerda del alcalde, pero ha acertado pronunciándose”. Su argumento es directo: “Moreno fue el que sacó el tema y no tiene por qué hablarse”. A su lado, Antonio Fernández y María Antonia Bustos asienten y lamentan que “todo se lo llevan a la política”. Nieves Amil pone el foco donde, a su juicio, ya no se está mirando: “Parece que todo lo que hizo la gente del pueblo ya no sirve. En dos días ya sirve para echarnos los trastos a la cabeza”. Ninguno de ellos cree que el cruce de declaraciones haya influido en su voto: “Tenemos nuestras ideas”. Rafael Romera recuerda que “desde que pasó el accidente hasta la campaña nadie dijo nada” y concluye que “Moreno Bonilla metió la pata al sacarlo en televisión”.

David Alonso discrepa sobre la postura de su alcalde. / CASAVI
Los más jóvenes, como Jesús Molina o Francisco Ocón, admiten que no han seguido demasiado la campaña: “Estamos a otras cosas”, resume uno. Aun así, Jesús confiesa que esperaba que el accidente apareciera “porque se le dio mucho bombo y hubo muchos fallecidos”, aunque no ve acertado que se utilice políticamente: “Ya no importa la parte humana”, lamenta.
Vecinos discrepan con el alcalde
También hay voces críticas con el alcalde. Francisco —que prefiere no dar su apellido— cree que el regidor “patinó” al responder a Moreno Bonilla: “Aquí pasaron diez ambulancias en 45 minutos. Somos un pueblo pequeño y el accidente fue en mitad de la nada. Lógicamente no van a aparecer al segundo”. David Alonso tampoco comparte esas palabras: “Habló en nombre del pueblo. Como si todos estuviéramos en contra de lo que dijo Moreno Bonilla. No tiene sentido”. Y remacha: “Cuando no has dicho nada en contra en cuatro meses”, sostiene, cree que si ha influido, “ha sido negativamente”.

El alcalde Rafael Moreno, ejerciendo su derecho este domingo. / CASAVI
A pocos metros de la caseta que aquella noche se convirtió en centro de recepción de heridos, Loli y Marisol (nombres ficticios) bajan el tono. Conversan junto al zaguán de una casa, mientras la calle empieza a oler a comida. “Los guisos me salen de escándalo. Aprovecho para hacerlos antes de que venga el calor de verdad”, bromea Marisol. Loli cree que “le dieron un tirón de orejas desde arriba para que ayudara y ha hecho lo contrario”, aunque relativiza: “Pero no pasa nada”. Marisol discrepa: “Moreno Bonilla lleva desde entonces en televisión diciendo lo duro que fue y lo buena persona que es. Es un poco cansino”. Ambas coinciden en que “nadie” en el pueblo ha votado pensando en lo dicho por unos u otros, ni siquiera en el accidente, y vuelven a lo esencial: “La primera semana solo se habló de Adamuz como ejemplo de solidaridad y ayuda a esas pobres familias. Tiene que seguir siendo así”.
Suscríbete para seguir leyendo













