Cada vez que me acerco a Mestalla lo hago con un pesar que me impide centrar la atención únicamente en cómo rueda el balón. Lo siento, pero no puedo. Desde el verano de 2015, con el oasis en este desierto de lo hecho por Marcelino y Alemany, el Valencia CF está siendo desangrado, gota a gota, por su máximo accionista y por todos los que prefieren hacerle la pelota por interés propio a mirar por el del club.
Enhorabuena, a los que todavía tenéis ganas de poneros a dar botes, ganas de animar para el cumplimiento de los objetivos -ninguno, nada, la consolidación de un puesto cada vez más bajo en la tabla-, y no de canalizar la poca energía que queda en clamar contra los responsables o los representantes de los responsables sentados en un palco con la silla de presidente vacía. Huérfana. ¡Qué puñetera vergüenza!
Videoanálisis
El empate a uno con el Rayo Vallecano es una demostración más de «la historia interminable», del bucle que nos atrapa semana a semana: «La historia interminable de un querer y no poder, un querer y no poder que llega al límite de que muchos dudan de que este equipo de Carlos Corberán quiera». Primero, debería saber qué querer, por qué correr Y hacia dónde mirar. Ningún dirigente ha tenido la valentía de mirar a la cara y fijar un objetivo a esta plantilla hecha a base de retales de desinversión: descartes, cedidos, retornados, balas perdidas… y entrenadores, como Carlos Corberán, o antes Rubén Baraja, sin experiencia en LaLiga.
«Me reitero en la idea de que no dan para más», y los principales culpables no son ellos, sino los que acumulan años y años rellenando plantillas del Valencia -y legitimándolo- con cromos propios de clubes como Getafe, Alavés, Levante, Mallorca, Rayo… Lo digo y me asusto, porque, sinceramente, la mayoría de estos suman puñados de jugadores que serían titulares en el actual equipo que «defiende» el fuerte de Mestalla.«El Rayo sirve de ejemplo. Con una final europea programada para el 27 de mayo, este jueves los de Iñigo Pérez merecieron más: tuvieron las ideas y las ocasiones más claras, jugaron mejor y no ganaron porque la fortuna no quiso. Porque Dimitrievski , una vez más, fue el mejor».
Valencia, no hagas sufrir más y vete de vacaciones
«El Valencia – Rayo, lo visto sobre el césped, huele a final de temporada, y ojalá que sea así». Como dice el refrán, virgencita, virgencita, que me quede como estoy. «Porque esto solo puede ir a peor, y eso significaría que el Valencia se complica la vida en Primera División. No pienso que vaya a pasar. Pero tampoco -ya es aún más difícil- alcanza para ir a Europa». Séptimo año sin oler un euro UEFA más allá de la frontera… y nosotros preocupados con el balón, con ir a nuestro santuario de blanco, de negro o ‘taronja’.
«Por favor, que esto se acabe, y que la plantilla y la entrenador -los que sean, uno se resigna a que nada cambie con el club- vuelvan con las pilas cargadas. Este equipo es incapaz de aprovechar una de las tantas oportunidades que da esta Liga mediocre y elevar la vista más allá de la zona Meriton. Sabemos ya que no se superará, otra vez más más, la barrera de los 50 puntos y que no habrá Europa, para qué seguir… Cuando no puedes ganar en tu estadio, con tu gente volcada, en un día como este, es que no estás para Europa». Se acabó. «
La renta con el descenso es de cuatro puntos. Hay seis en juego con Real Sociedad y Barcelona». Valencia, no hagas sufrir más al aficionado, y vete de vacaciones con tus tristes ambiciones ‘meritonianas’.








