Un estudio científico que acaba de publicarse en la revista Ecology pone de manifiesto la sorprendente magnitud de la amenaza medioambiental que representa la invasión de culebras de herradura en las islas de Ibiza y Formentera, donde son una especie exótica. Ya se encuentran en el 90% de Ibiza y están a punto acabar con la emblemática lagartija de la isla (Podarcis pityusensis), especie única en el planeta. De momento, ya se han extinguido diez subespecies que vivían en otros tantos islotes y que se caracterizaban por sus coloraciones únicas en cada caso. La culebra, sin embargo, amenaza ahora con desbaratar todo el ecosistema insular porque pequeñas aves, murciélagos, ratones e invertebrados forman parte también de su dieta. El resultado puede ser, según se desprende de dicho estudio, una alteración en cascada de los sistemas naturales de Ibiza y Formentera, pues todas estas presas de las serpientes son polinizadores necesarios para plantas silvestres y cultivos.
Todo este proceso ha ocurrido en solo veinte años y empezó cuando un vivero local importó desde la Península olivos ornamentales para villas turísticas, en los que se ocultaban ejemplares de culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).
Primer caso mundial de culebras que nadan
El nuevo estudio, liderado por el investigador del Centre de Recerca i Aplicacions Forestals de Catalunya (CREAF) Oriol Lapiedra, desvela también que Ibiza es el primer caso conocido en el mundo donde estas culebras han sido vistas nadando sobre el mar para alcanzar islotes situados más allá de la costa. Este hecho constituye una garantía casi segura de extinción del resto de subespecies de lagartija que viven en estos islotes, un auténtico tesoro biológico que tiene los días contados.
Una culebra de herradura, nadando en el mar / Rubén Casas
De acuerdo con el equipo, este comportamiento nunca se había observado en esta especie ni, de hecho, en casi ningún otro caso en todo el mundo, ya que hasta ahora se consideraba muy poco probable que una serpiente colonizara activamente otros territorios a nado. Uno de los motivos que explicarían este comportamiento podría ser que las serpientes ya han agotado buena parte del alimento en la isla principal.
Como si de un arca de Noé se tratara, se están salvando algunos ejemplares de lagartija para trasladarlos al Zoo de Barcelona y evitar su total desaparición
El grupo de investigación está confirmando en la actualidad en qué islotes ya se han extinguido las lagartijas y en cuáles quedan todavía ejemplares. Gracias a ello, como si de un arca de Noé se tratara, se están salvando algunos ejemplares que se están trasladando al Zoo de Barcelona en colaboración con el Govern balear para que se pueda hacer cría ex-situ, es decir, fuera de su hábitat natural.
Subespecies ya extintas
Sin embargo, ya se ha constatado que se han extinguido las poblaciones únicas de lagartija de 10 islotes, entre ellos, Santa Eulària o de s’Ora. “Este hallazgo es especialmente preocupante porque esa pérdida es irrecuperable, no hay más en todo el mundo. Además, al ser islotes pequeños esta extinción sucede muy rápidamente, porque sólo unas pocas serpientes pueden acabar con toda la población en cuestión de pocos meses. De ahí que el equipo trabaje contrarreloj sobre el terreno”, afirman los autores del estudio.

Una culebra de herradura / Guillem Casbas
Según el equipo de investigación, al principio parecía que los islotes estaban protegidos de la serpiente, porque no podían acceder a ellos. «De hecho, cuando empezamos a detectar las primeras serpientes pensábamos que se trataba de introducciones accidentales, quizás vinculadas a embarcaciones o al transporte humano. Pero, a medida que recopilamos vídeos, fotografías y testigos de serpientes nadando en mar abierto entendimos que eran capaces de llegar”, afirma Oriol Lapiedra.
En el caso del islote de Santa Eulària, los científicos instalaron 12 trampas y capturaron hasta 58 ejemplares de serpiente entre 2023 y 2025. También compararon el recuento de lagartijas observadas en los mismos transectos con un censo hecho en 2016: “Mientras que ese año se habían registrado 72 lagartijas, en 2023 sólo se detectaron tres y en 2025 ya no se observó ningún ejemplar, confirmando la extinción local de la población”, explica Guillem Casbas, investigador predoctoral del CREAF y otro de los autores principales del estudio.
Especie básica para los ecosistemas
La lagartija de las islas Pitiusas es una especie endémica que tiene un gran valor cultural y un rol básico en el ecosistema de la isla. De hecho, ha evolucionado con esta isla desde tiempos inmemoriales, muy anteriores a la llegada de los primeros humanos, hace miles de años, por lo que su función se ha convertido en clave: poliniza la mayoría de flores, controla las plagas porque se alimenta de insectos y dispersa semillas.

Lagartija pitiusa sobre la arena de una playa / Guillem Casbas
Esta especie también se encuentra en Formentera y en casi cuarenta islotes circundantes. Esto ha dado lugar a poblaciones con coloraciones únicas en cada zona. De hecho, esta especie es de las que presentan más variaciones de color en todo el mundo y por eso suscita generado mucho interés entre la comunidad científica de todo el mundo.
La gran variedad de colores -con tonos verdes, marrones, grises, azules y negros- es el resultado de miles de años de adaptación a los distintos hábitats y del aislamiento genético de los islotes. «Perder estas poblaciones únicas evolutivamente significa que no volveremos a ver ejemplares iguales», alerta el investigador.
Un frente de invasión que avanza y provoca problemas a los agricultores
La historia de la invasión comenzó hace dos décadas, al principio la serpiente se estableció poco a poco en regiones muy concretas, pero 2010 y 2015 comenzó una fase de expansión sin freno. Para hacerse una idea, en 2010 se estima que la serpiente ocupaba menos del 5% de Ibiza, mientras que este porcentaje subió hasta aproximadamente el 40% en 2016 y ya era superior al 90% en 2025.
Las serpientes han añadido a su menú mamíferos como ratones, murciélagos, musarañas y también aves, lo que provoca efectos ecológicos en cascada
“De hecho, cuando la serpiente conquista una nueva zona de la isla puede tardar menos de tres años en extinguir toda la población de lagartijas, la invasión se mueve como un incendio, con un frente de invasión que avanza conforma termina la comida. Apenas tenemos a punto de publicarse un nuevo estudio que ya se puede consultar y precisamente detalla la dinámica de la invasión”, añade Lapiedra.
Ahora, pájaros y pequeños mamíferos
Las serpientes también han añadido a su menú mamíferos como ratones, murciélagos, pájaros y musarañas, “esto, junto con la desaparición de la lagartija, provoca efectos ecológicos en cascada muy preocupantes, porque se dejan de hacer roles clave como polinizar las flores y las plantas que se cultivan; la dispersión de semillas; depredadores que no tendrán qué comer, como algunos pájaros que se alimentan de pequeños mamíferos”, explica Lapiedra.

Pequeñas aves y mamíferos son ahora las próximas presas / Shutterstock
De hecho, la serpiente no tiene ningún competidor y está tan bien alimentada que se han capturado algunas muy grandes, de hasta 2 metros, “un 200% mayor que las de la península”, añade Lapiedra.
Más allá de Ibiza y los islotes, el problema también ha llegado a Formentera, donde también vive esta especie de lagartija, aunque con variaciones genéticas y un color diferente. Allí ya se han empezado a observar ejemplares de culebra y, dado el tamaño de esta isla, una explosión demográfica de serpiente de herradura podría acarrear la desaparición de las lagartijas en pocos años.
En el artículo científico sobre las serpientes que nadan también han paricipado el COFIB, el Servicio de Agentes de Medio Ambiente, la Asociación Herpetológica Española (AHE) y la Universidad de Granada.













