La planificación deportiva del Sporting de Gijón para la temporada 2026-2027 se encuentra desde hace algo más de una semana virtualmente parada, a la espera de que se cierre la llegada del nuevo entrenador y de que cristalicen las negociaciones abiertas entre el Grupo Orlegi, con Salomón Behar a la cabeza, y Nicolás Larcamón, el favorito para ocupar el banquillo de El Molinón, tal y como avanzó en exclusiva LA NUEVA ESPAÑA. Estos días está previsto que Salomon Behar contacte con los asesores del técnico argentino para encarrilar su llegada al Sporting. En unas negociaciones en las que ambas partes tienen voluntad de entendimiento, todavía falta alcanzar un acuerdo económico. Larcamón es un perfil prácticamente desconocido en Europa, aunque en su carrera ha firmado contratos muy potentes en lo económico y, de hecho, dispone de una oferta muy importante de Brasil. El técnico sabe que aterrizar en el Sporting le obliga a reajustar sus pretensiones salariales a cambio de llegar a una de las mejores competiciones del planeta y abrirse camino en el fútbol europeo.
En cualquier caso, las conversaciones deben seguir avanzando y todo apunta a que el desenlace no será inminente. Estos cambios han obligado a replantear varias cuestiones. La primera, frenar algunas de las ideas que ya se habían establecido con Borja Jiménez, quien había definido una lista de bajas en la que aparecían Perrin, Amadou y Bernal. Además, jugadores como Queipo o Pablo García no tenían garantizado un hueco en la plantilla. El técnico también mantenía dudas sobre la continuidad de Justin Smith y había sugerido reforzar varias posiciones. Los agentes de estos futbolistas conocen desde hace días que su situación ya no está clara y que ahora la última palabra la tendrá el nuevo entrenador, sea Larcamón u otro.
Existe también un segundo factor: la incertidumbre que aún rodea al banquillo de El Molinón obliga a la comisión deportiva que lidera Gerardo García a pausar algunas operaciones en las que estaba trabajando y a recopilar información de jugadores que puedan encajar en el estilo del técnico argentino, que suele apostar por un 5-3-2. Larcamón destaca por jugar con una defensa de tres centrales y dos carrileros largos, una idea que, en principio, mantendrá en su aterrizaje en Gijón. Ahora mismo, la gran preocupación de la dirección deportiva está en reforzar el centro de la zaga y el centro del campo.
Pendientes de la negociación
La cumbre telemática que mantuvieron los dos altos ejecutivos de Orlegi Sports —Alejandro Irarragorri y José Riestra— con Larcamón, de 41 años, convenció tanto al grupo mexicano como al propio entrenador para asumir el inestable banquillo rojiblanco. El argentino está persuadido por la posibilidad de hacerse un espacio en el fútbol europeo y le atrae especialmente el proyecto del Sporting por la dimensión de la entidad y su masa social.
Riestra ha sido una pieza fundamental en este proceso de selección —siempre tuvo muy clara su apuesta— en el que supone su movimiento más relevante desde su llegada a la presidencia del Sporting. El dirigente está plenamente convencido del perfil de Larcamón, a quien conoce desde hace años por su trayectoria en el fútbol mexicano y al que valora por un estilo moderno, atractivo y valiente, que entiende que puede encajar en Gijón y agradar a El Molinón. La apuesta es firme y decidida. Cuando Borja Jiménez confirmó su decisión de abandonar el Sporting, Riestra situó inmediatamente a Larcamón como su primera opción para el banquillo y, de hecho, fue el primer nombre con el que abrió contactos.








