Aún queda liga para demostrar que no hay nada perdido en el Ciutat de València. Absolutamente nada. Se demostró el pasado viernes ante Osasuna y, con el Celta en Balaídos como próximo reto, los pupilos dirigidos por Luís Castro volverán a dejarse la piel para sumar tres puntos que le den la posibilidad de acercarse a la permanencia. Parece completamente irreal. Y más, cuando el Levante lleva jugando finales desde que decidió dar volantazo a la negativa dinámica cosechada en febrero. Pero, asumiendo la dificultad del desafío, y sin rechistar, se ha colocado a una distancia que le da la posibilidad de asaltar un territorio ansiado. Anhelado desde el primer día de la temporada y que, por momentos, pareció imposible de conseguir. Ahora el Levante, que saldría del descenso momentáneamente si gana en Vigo, cree más que nunca en sus opciones y no solo por su empeño en cada partido, sino también por el compromiso de sus futbolistas.
Luís Castro reconoció abiertamente en rueda de prensa el sobresfuerzo que están realizando sus jugadores por obrar un milagro que, visto lo visto, no sería tan descabellado. Lo evidencia en cada encuentro, aunque lo acontecido contra Osasuna superó cualquier expectativa. Ir perdiendo 0-2 a las primeras de cambio, con el lastre que llevaba a sus espaldas y siendo el último tren al que agarrarse a la categoría, para remontar la contienda tirando de épica está al alcance de muy pocos equipos. No obstante, los arrebatos de dignidad, materializados con victorias trascendentales que le hacen creer en la salvación, tienen como punto de partida a un equipo que se está dejando el alma y que viaja a Vigo convencido de sus posibilidades.
“Siento mucho orgullo por esta plantilla. Algunos están haciendo cosas muy difíciles por estar en los partidos. Hay algunos que hacen tratamientos tres veces al día. Hay jugadores que tienen para tres semanas y a la semana están ahí apretando los dientes. Eso te da mucho orgullo para todo el staff y a los aficionados. Si fuera aficionado del Levante desde pequeño miraría esta plantilla con mucho orgullo. Me darían ganas de pelear con ellos por lo que viene”, comentó Castro frente a los medios de comunicación.
Uno de los casos reside en Iván Romero, quien, tras caer lesionado contra el Villarreal, recortó plazos para viajar a Vigo. Dela, sin ir más lejos, jugó contra Osasuna con un entrenamiento a sus espaldas, mientras Carlos Álvarez cruza los dedos para estar, al menos, frente al Betis. Sin embargo, Luís Castro aseguró durante su comparecencia de prensa que gestionará los niveles de fatiga de sus futbolistas de cara a un duelo ante el Celta capital para sus aspiraciones de permanencia. Cierto es que los de Claudio Giráldez vienen de ganar en el Metropolitano, pero aterrizarán a su penúltimo encuentro en Balaídos siendo el segundo peor local de LALIGA por detrás del Oviedo. A falta de 9 puntos para acabar la competición, al Levante no le queda más remedio que quemar las naves. No le faltan motivos ni para hacerlo ni para creer en sí mismo.
















