Gobernar no consiste en encadenar titulares, sino en decidir prioridades y responder ante la ciudadanía. Invertir no es solo poner una cifra en el presupuesto municipal, sino tener la credibilidad de un gobierno que ha prometido transformar la ciudad y cumple. Sobre la mesa hay proyectos que afectan directamente al modelo de ciudad: el nuevo polideportivo, el futuro auditorio, la transformación de las calles San Pascual y Remedios o la reforma de la plaza de Primero de Mayo se unen a obras ya finalizadas como la avenida Libertad, Arcipreste Bono, Ramón Llull y Varadero, sumadas a las que tenemos en marcha, como Torre Ballester, la ampliación del IES José Vilaplana o la construcción del segundo centro de salud.
No son retoques menores: son decisiones que marcan si Vinaròs avanza o si continuaba atrapada en la política del anuncio socialista siempre incumplido. La buena política no se mide por la escenografía del pleno ni por la propaganda de partido, sino por la capacidad de ejecutar, explicar y rendir cuentas.
Eficacia
Vinaròs necesitaba inversiones, sí, pero sobre todo necesitaba una política menos complaciente y más eficaz, por eso el cambio era necesario. Porque después de años de promesas acumuladas, los ciudadanos merecían que las maquetas y las promesas fueran convertidas en realidad y nuestro gobierno municipal está cumpliendo desde el primer día. En política municipal, los hechos son calles arregladas, equipamientos abiertos y compromisos cumplidos.
Vicealcalde de Vinaròs
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