Un estado de abandono permanente. Es lo que refleja el antiguo cuartel de Carabineros de Agua Amarga, en el sur del término municipal de Alicante, concretamente en la avenida de Elche, entre San Gabriel y Urbanova.
La que fuera una instalación militar, abandonada en los años sesenta con el traslado de sus efectivos al cuartel de la antigua playa de Babel, está incluida en el Catálogo de Protecciones de Alicante y es propiedad de la Generalitat Valenciana, que está llevando “tareas de conservación” a través de la entidad propietaria, la Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana.
Los trabajos han sido instados por el Ayuntamiento, que debe procurar la protección de este antiguo edificio sobre el que se han planteado proyectos que nunca se han terminado llevando a cabo. Este jueves, tras colocar una maya para evitar desprendimientos, se han podido observar grúas y operarios trabajando en el edificio para garantizar su conservación, comprometida dada la imagen de la antigua infraestructura, situada junto a la carretera, con muestras evidentes de deterioro y pintadas en sus fachadas.
El proyecto que nunca se hizo
La importancia de la casa de Carabineros fue destacada por el Ayuntamiento de Alicante en la anterior legislatura, ya con Luis Barcala como alcalde y con el PP compartiendo el gobierno local con Ciudadanos. La Generalitat, con el Botànic de izquierdas al frente, aprobó un proyecto en 2022 propuesto por la Concejalía de Urbanismo, entonces dirigida por Adrián Santos Pérez, para construir una plataforma ciclopeatonal entre la avenida de Elche y Urbanova.
Su presupuesto era de casi 4,5 millones de euros y la intención era renovar el frente litoral sur de la ciudad de Alicante con una reurbanización alrededor del antiguo cuartel, situado a pocos metros de la EUIPO (Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea) y de los estudios cinematográficos Ciudad de la Luz, y que pasara a formar parte del patrimonio municipal.
Obras en la antigua casa de Carabineros de Agua Amarga. / Alex Domínguez
Con la renovación de la instalación protegida se pretendía garantizar la accesibilidad en el tramo citado de Alicante en bicicleta y de manera peatonal. Sin embargo, el proyecto acabó en el cajón y actualmente el carril bici finaliza a la altura de la EUIPO y continúa a la altura de la desaladora de Agua Amarga, con un tramo interrumpido entre estas dos ubicaciones. También se preveía la implantación de una pasarela que atravesara la vía ferroviaria, adyacente también a la carretera, para unir la avenida de Elche con la franja costera, a la altura de la conocida como cala de Los Borrachos y de la playa de Agua Amarga.
Dicha pasarela se proyectaba como “un icono de referencia” en el acceso desde el aeropuerto a la ciudad y como un ejemplo de “sostenibilidad con la adecuación del terreno, la plantación de especies arbustivas y arbolado mediterráneo”, según trasladó el Ayuntamiento a través de un comunicado.

Antigua torre vigía en la sierra de Colmenares, en estado de ruinas. / Alex Domínguez
Sin embargo, el proyecto quedó interrumpido y finalmente olvidado. Tras sacarlo a licitación la empresa adjudicataria renunció ante el aumento de los costes del material derivado de los efectos de la invasión rusa contra Ucrania, a partir de febrero de 2022. En los años posteriores el Ayuntamiento no lo retomó. Tampoco la Generalitat, entonces en manos del Botànic, cumplió con su compromiso de rehabilitación del antiguo cuartel a instancias del Ayuntamiento. El proyecto presentado no se llevó a cabo.
Ante las evidencias de abandono, la Generalitat ha intervenido a instancias del Ayuntamiento para garantizar la conservación de la antigua casa cuartel.
Más muestras de abandono
No es la única construcción abandonada en la zona. La antigua torre vigía ubicada en la sierra de Colmenares, tras la casa de Carabineros de Agua Amarga, muestra también un estado ruinoso. Dicha torre servía, como muchas otras presentes en la costa alicantina, para vigilar y prevenir las incursiones de piratas, principalmente en los siglos XVI y XVII. La torre está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que obliga a “conservar la morfología del edificio”, según los objetivos de calidad paisajística que constan en la ficha del Ayuntamiento. Sin embargo, de la antigua construcción solo quedan ruinas.
Suscríbete para seguir leyendo














