NATURALEZA | Árboles que sembraron otros

Siendo niña, me levanté una mañana horrorizada y corrí hacia mi madre. Le conté que había soñado con un futuro en el que los cuerpos de personas muertas quedaban abandonados en la calle. Si alguien moría atropellado, por ejemplo, solo su familia, si llegaba a darse cuenta, lo recogía. Si no, ahí quedaba, como una paloma aplastada en el asfalto. No importaba a nadie más.

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