Un gol de Umar Sadiq, pasado el ecuador de la segunda parte, ha dado la victoria al Valencia CF frente al Athletic Club en San Mamés, donde no ganaba desde 2019. Los tres puntos, cuando casi nadie los esperaba, significan un paso de gigante hacia la salvación. Con 42 puntos, el equipo de Carlos Corberán recupera la duodécima plaza de LaLiga y deja la renta para la permanencia en cinco puntos, a falta de nuevo por jugarse. Los próximos tres, el jueves en Mestalla ante el Rayo Vallecano, una cita en la que el padecimiento del valencianismo debería acabarse por completo. Más allá del gol, el MVP del equipo en Bilbao ha sido su portero, Stole Dimitrievski, autor de tres paradas de gol.
Fuerte y consistente, así inició el partido el Valencia en San Mamés. El doble pivote por el que apostó Corberán funcionó. También la conexión con Javi Guerra, unos metros por delante, más cerca de Hugo Duro, en la ‘minirrevolución’ en el once del entrenador, que sentó en el banquillo a Largie Ramazani, Filip Ugrinic y Umar Sadiq.
La pareja formada por Guido Rodríguez y Pepelu en la zona amplia difuminó los caminos en transición del Athletic. Desde el principio, los blanquinegros -este domingo, completamente de blanco- trataron de asfixiar la salida de juego de los ‘leones’ llevando la línea de presión cerca del arco de Unai Simón.
El plan resultó y en una batalla de intensidad, lucha y golpes en acciones divididas, el Valencia no bajó la cara durante el primer asalto. Uno de los primeros intentos terminó en un centro pasado sin rematador de Luis Rioja. El segundo, en un penalti de Rego por bloquear un remate con el brazo.
Hugo Duro reclamó lanzar la pena máxima y Rioja se la concedió. El disparo del madrileño se estrelló en el medio del larguero para alivio del portero vasco y el enfado del valencianismo.
La primera de Dimitrievski
Minutos más tarde, el Athletic dispuso de una ocasión clara. Sin embargo, los de Mestalla aguantaron en pie tras la parada de Stole Dimitrievski, quien desvió con el muslo un remate a bocajarro y a la media vuelta de Gorka Guruzeta.
Pasada la media hora, mientras continuaba sin fluir, el conjunto de San Mamés sufrió un duro golpe: la lesión de Nico Williams. Ernesto Valverde, homenajeado en los prolegómenos del encuentro, reaccionó sustituyendo al internacional español por su hermano. El peligro cambió de banda, de Renzo Saravia a José Gayà.
Antes del descanso, el gol volvió a visitar las botas de Hugo Duro. Rioja comandó una contra, tras un error de Oihan Sancet, y asistió al ‘9’, quien no atinó a conectar con potencia el disparo. Con problemas, Unai repelió la pelota a saque de esquina.
Segunda mitad: el control cambia de bando
A diferencia del primer acto, la puesta en escena del Valencia en el segundo fue bastante peor. Los bilbaínos dieron un paso al frente y arrinconaron a su rival hasta cerca de la hora de juego. Sancet y Jauregizar se liberaron del control al que la dupla Pepelu-Guido les había sometido. En una acción en diagonal del lateral derecho, Gorosabel, los ‘leones’ dieron con una oportunidad de oro, pero Dimitrievski, otra vez, se erigió en salvador.
Iñaki Williams dejó correr el balón servido al área y golpeó con violencia, pese a tener pase a Guruzeta… y el muslo del portero, nuevamente, salvó el 1-0 en el minuto 59. Providencial. Determinante. Su equipo estaba aturdido, y Dimitrievski supo también parar el partido para ser atendido del ojo y calmar la tempestad.
La acción del gol nace en Javi Guerra
Una tempestad calmada también desde el banquillo con los movimientos de Corberán. La entrada al campo de Ramazani y Sadiq, en lugar de Diego López y Duro, no pudo salir mejor. Un contragolpe liderado por el primero, con la velocidad que lo define, continuó con servicio a Rioja a la izquierda. Mientras el andaluz trataba de escapar del lío en el que se metió, el delantero nigeriano se hizo imperceptible en el área. Rioja lo arregló con un centro magnífico, atacado a gol con la cabeza por Sadiq, que se adelantó a toda la zaga rojiblanca (0-1, m. 71). Todo nació de un robo de Javi Guerra, otro de los protagonistas del triunfo. Una jugada espejo de la presión y agresividad que tuvo siempre el conjunto valenciano.
Umar Sadiq, autor del gol del triunfo en Bilbao / LaLiga
Cuatro minutos después, Stole Dimitrievski voló a su derecha para evitar por tercera vez el tanto del Athletic. Tuvo que contactar con el poste para poder desviar con la mano el cabezazo de Unai Gómez. Al Valencia le tocaba aguantar, resistir y luchar poniéndolo todo. Corberán reforzó la defensa añadiendo a Unai Núñez y extrayendo del tablero a Javi Guerra. El sistema pasó a ser 5-4-1. Por delante, tras una nueva atención de los galenos a ‘Dimi’, se avecina un extenso tiempo de prolongación. Siete minutos, que acabaron siendo nueve de puro sufrimiento en una lluvia de córners en contra. Con el pitido de Ortiz Arias, los valencianistas presentes en San Mamés respiraron felices. La permanencia en LaLiga está en la palma de la mano.
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