La celebración institucional del Día de Europa en Santiago dejó este sábado una imagen cargada de simbolismo: las banderas de Galicia, de España y de la Unión Europea ondeando frente al Centro Galego de Arte Contemporáneo mientras la Xunta reivindicó el papel del país en cuatro décadas de relación con Bruselas. Pero, más allá del estricto protocolo, el acto sirvió también para lanzar un mensaje político claro desde San Caetano: Galicia quiere más capacidad de decisión propia en Europa.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, aprovechó la jornada ‘40 Anos Medrando con Europa. Galicia Calidade da man dos fondos europeos’ para defender un continente «descentralizado», en el que las comunidades —y especialmente territorios con identidad y necesidades propias, como Galicia— tengan un papel directo en la gestión de los fondos europeos, sin depender en exceso de los filtros de Madrid, que Galicia no quede diluida en estructuras excesivamente centralizadas.
Rueda insistió en que Galicia ha vivido una transformación profunda desde su entrada en la dinámica europea en 1986. Recordó mejoras en infraestructuras, sanidad, innovación y conectividad, y defendió que los fondos europeos fueron «imprescindibles» para ese avance. «El cambio que tuvo Galicia en estos cuarenta años es muy apreciable y es un mérito de todos», señaló. «Europa no es la única explicación, pero no hay ninguna duda de que, sin su ayuda, esto sería imposible». En este sentido, destacó que Galicia recibió 36.000 millones de euros procedentes de la Unión Europea, que sirvieron para acometer mejoras en diversos ámbitos, tales como la remodelación de la estación intermodal de Santiago, la adquisición de robots quirúrgicos Da Vinci o la llegada de fondos para el centro de protonterapia.
«Transformación total»
La cita, dividida en tres bloques, reunió a buena parte del aparato institucional gallego. Entre los asistentes se pudieron identificar los rostros del el presidente del Parlamento gallego, Miguel Ángel Santalices, la Valedora do Pobo, María Dolores Fernández Galiño, varios conselleiros de la Xunta, directores xerais y representantes de ámbitos sociales, económicos y culturales.
Durante la primera mesa de debate, titulada ‘A visión da transformación de Galicia desde as institución europeas’, distintas voces vinculadas a Bruselas repasaron el impacto de la financiación comunitaria en el país. El eurodiputado popular Francisco Millán Mon, el exdirector general de la Comisión Europea, José Manuel Silva Rodríguez, la responsable de Cultura y Educación del Parlamento Europeo, Ana Fernández, y la jefa de Renovables de la Comisión Europea, Paula Rey, coincidieron en definir estas cuatro décadas de gestión de fondos europeos como «impecables» y subrayaron la «transformación total» experimentada por Galicia. Infraestructuras, modernización industrial, educación y nuevos sectores estratégicos fueron algunos de los ámbitos destacados durante una conversación en la que también se deslizó la necesidad de atraer más inversiones europeas directamente al territorio gallego.
El presidente de la Xunta (centro), junto a la bandera de la UE, rodeado de sus conselleiros, el presidente del Parlamento de Galicia, la Valedora do Pobo y otras personalidades. / XUNTA
En una segunda mesa centrada en el impacto de los fondos en el territorio, el conselleiro de Facenda, Miguel Corgos, compartió debate con la alcaldesa de Ponteareas, Nava Castro, el director de la EAPN, Xosé Cuns, la directora del CiMUS, Mabel Loza, y el ganadero Jesús Fernández. Durante sus ponencias se puso el foco en cuestiones como la sostenibilidad, la eficiencia energética o la robotización aplicada al rural para combatir la soledad y mejorar la gestión de los recursos.
Rueda cerró reivindicando una Galicia que avanza «mucho más a la vanguardia e innovadora» que hace cuatro décadas y apeló a seguir fortaleciendo la presencia gallega en el proyecto europeo, con más autonomía de gestión y mayor capacidad de decisión sobre su propio desarrollo.










