Más rápido fichar a Gordon que presentarle

Estaba todo preparado y programado con puntualidad británica. A la una de la tarde. Firma y media hora después, la presentación ante los medios de comunicación. Anthony Gordon quería regresar de inmediato a Inglaterra para tener unos días de descanso antes de concentrarse con la selección inglesa por el Mundial. Faltaban esos flecos que no parecen nunca ser nada y que se convirtieron en una espera de más de 8 horas. Una jornada muy larga, larguísima, para los cerca de 60 periodistas que aguardaban las primeras palabras del extremo inglés en las instalaciones del club azulgrana.

El acuerdo estaba claro pero faltaba el redactado. Los abogados leían toda la documentación y repasaban cada palabra. Gordon esperaba una llamada en el Hotel Torre Melia. El Barça no podía teclear su móvil. La maquinaria jurídica del club trataba de resolver a toda prisa unos problemas burocráticos y algunos fiscales que iban retrasando el anuncio. Pero no había manera. El envío de papeles a la parte saudí del Newcastle también ralentizaba la operación, impidiendo la comparecencia. 

Desde Inglaterra se requería un documento para formalizar el ‘transfer’ y debía resolverse además todo el papeleo laboral. La demora se alargó más de lo previsto, de lo sospechado y de lo deseado. Todo parecía inminente pero no lo fue. Muchos recordaron que con Cancelo, los dichosos flecos también hicieron de las suyas. La comparación fue inevitable.

Sorprendiendo a todos, el director deportivo Deco y el coordinador de la secretaría técnica Bojan Krkic habían realizado un viaje relámpago a Inglaterra para cerrar el fichaje. Todo había ido más rápido que el tiempo para presentarle. El chascarrillo fue inevitable. Hasta el presidente electo Joan Laporta y el presidente interino Rafa Yuste se vieron obligado a hacer un ‘break’ para comer. Unas hamburguesas y unas croquetas de jamón y de cocido se sirvieron a la prensa. La ‘jornada laboral’ de la espera llevaba siempre la etiqueta de un “inminente” que nunca lo fue. La firma no llegaba para desesperación azulgrana. Pasadas las nueve de la noche, al fin, ya con media legión de periodistas desfilando, Gordon compareció ante la prensa. Y con una sorpresa: deslizó frases en castellano, lo que animó a la canallesca.

El inglés se expresó con bastante fluidez. Una de las claves es que ha estado practicando los dos últimos años con un fisioterapeuta español del Newcastle porque, desde pequeño, ya tenía el sueño, el deseo y el convencimiento de jugar en el Barça.



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