Importante aclaración, este viernes, de la Sociedad Española de Inmunología (SEI) ante el brote multinacional de hantavirus asociado al crucero MV Hondius y el interés internacional por las enfermedades causadas por estos virus zoonóticos. Actualmente, explica la sociedad, no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni en América Latina.
Los hantavirus son virus transmitidos principalmente por roedores, a través de la inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de animales infectados, que causan dos síndromes clínicos graves: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS), predominante en Europa y Asia, con una letalidad del 1/15 %; y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), descrito sobre todo en América, con una letalidad que puede alcanzar el 40%. A escala global se notifican aproximadamente 150.000 a 200.000 infecciones humanas anuales, describe la SEI.
En China y Corea del Sur
En cuanto a las vacunas, los expertos aclaran que existen vacunas inactivadas utilizadas desde hace años en China y Corea del Sur, dirigidas frente al virus Hantaan (HTNV) y al virus Seoul (SEOV), ambos causantes, también, de la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS). «Es importante señalar que estas vacunas no han sido diseñadas ni evaluadas frente al virus Andes ni frente a otros hantavirus causantes de HCPS, por lo que no serían aplicables al brote actualmente bajo seguimiento internacional», indica la sociedad.
La evidencia disponible muestra que estas vacunas inactivadas inducen respuestas inmunitarias específicas, se añade. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 (Wu et al., Medicine) estima una tasa de protección global cercana al 86 % y una seroconversión de IgG en torno al 97%.
«No obstante, la propia literatura matiza estos datos: la tasa de anticuerpos neutralizantes, los más relevantes desde el punto de vista de la protección funcional, se sitúa en torno al 37 %, y los estudios de campo independientes realizados en Corea del Sur han observado eficacias más modestas frente a la progresión clínica de la enfermedad. La mayor parte de la evidencia procede de estudios observacionales en China, y no se dispone aún de ensayos clínicos aleatorizados de gran escala», apunta la SEI.
Estrategias vacunales
En los últimos años, se precisa, se han desarrollado estrategias vacunales basadas en plataformas de ADN, vacunas recombinantes, partículas pseudovirales (VLP) y vectores virales. Algunos candidatos, como las vacunas de ADN frente al segmento M de los virus Hantaan (HTNV) y Puumala (PUUV), desarrolladas por el grupo de Hooper (USAMRIID), han mostrado inmunogenicidad y capacidad de inducir anticuerpos neutralizantes en modelos animales y en ensayos clínicos de Fase 1 en humanos.
También existen líneas activas de investigación, indican los inmunólogos, frente al virus Andes, aunque ninguna se encuentra todavía en fase avanzada de desarrollo clínico.
Zoonosis emergentes
Aunque se trata de patógenos potencialmente letales, los hantavirus no son desconocidos para la comunidad científica. «Décadas de investigación en virología, inmunología y enfermedades emergentes han permitido acumular un conocimiento sólido sobre su biología, mecanismos de transmisión y respuesta inmunitaria», se indica.
Además, forman parte de las denominadas zoonosis emergentes, cuya epidemiología está influida por factores ambientales, climáticos y ecológicos. La vigilancia epidemiológica, la cooperación científica internacional y el mantenimiento de líneas de investigación estables continúan siendo elementos fundamentales para mejorar la preparación frente a futuras amenazas infecciosas.
Virus Andes
Finalmente, la SEI indica que el brote vinculado al MV Hondius está causado por el virus Andes (ANDV), una especie de hantavirus circulante en el Cono Sur americano «y, hasta donde se sabe hoy, la única con capacidad documentada, si bien excepcional, de transmisión persona a persona en contactos estrechos».
Esta característica lo distingue epidemiológicamente del resto de hantavirus, cuya transmisión es estrictamente zoonótica. «La SEI subraya que esta vía de contagio interpersonal es rara y exige proximidad, y que la valoración actual de la OMS y el ECDC mantiene el riesgo para la población general en un nivel bajo», zanja la sociedad.
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