Todo apuntaba a que sería una velada tranquila en Newark, hogar del UFC 328 y también primera oportunidad para escuchar a todos los luchadores que participarán en el UFC Freedom 250 el próximo 14 de junio en los jardines de la Casa Blanca. Pero no. Una burla fuera de lugar del estadounidense Josh Hokit, número cinco del ranking del peso pesado, provocó la ira del campeón hispano-georgiano Ilia Topuria, que quiso salir en defensa de su colega brasileño Alex Pereira, menos ducho en el inglés e indefenso en este sentido ante una provocación que ni siquiera llegó a entender.
El comentario despectivo de Hokit sobre Pereira, burlándose de su escaso conocimiento del idioma, hizo que Topuria saltara de su silla al lado de Dana White para cantarle las 40. Y vaya si lo hizo. Los ánimos se caldearon y los equipos de seguridad tuvieron que intervenir apresuradamente.
El momento puede verse a partir del minuto 28 de la primera rueda de prensa del esperado UFC Casa Blanca que se celebrará el próximo 14 de junio en la sede presidencial del país:
Hasta el CEO de la promotora reina de las MMA tuvo que sujetar del brazo a su gran estrella para evitar que se abalanzara sobre uno de los participantes añadidos a dedo y a última hora por el anfitrión de la velada, el presidente Donald Trump.
La cosa no fue a más, y aunque Pereira se levantó incluso cuando entendió que el asunto trataba sobre él, todo quedó en un intercambio caluroso de palabras y poco más. Hokit fue expulsado y acompañado por los miembros de seguridad de la UFC y la rueda de prensa terminó sin más incidentes.
Topuria se había mostrado calmado incluso en el intercambio verbal con Justin Gaethje, campeón interino estadounidense del peso ligero y su auténtico rival sobre la lona de la Casa Blanca. El ídolo local prometió que lo daría absolutamente todo y le daba igual perder, pero que traería al show auténticos misiles en forma de puñetazos, equiparando el reto de enfrentarse al español al que enfrentó en el pasado contra Khabib Nurmagomedov, para muchos el GOAT de la disciplina.
El Matador, invicto con 17 victorias como profesional, nueve de ellas en la UFC, convino en que su rival tan solo necesitará comparecer, y él hará el resto de la faena. Fue la provocación más fuerte que soltó, acostumbrado a hablar todavía más alto y más claro en este tipo de eventos. Sorprendió, si bien luego puso picante al asunto cuando salió en defensa de un compañero indefenso, algo que le sentó francamente fatal.











