«El ruido es fascismo en esencia»

La frase que un espectador atento se puede llevar en la cabeza al salir del Castillo de Mata en la tarde de hoy, es la de que escribir es una forma de resistir frente al ruido. Una rebelión subrepticia que se esconde en las líneas, como estas, que esperan ser leídas pero en las que pocos ojos encontrarán pausa. La mayoría pasarán de largo: lo susceptible de la atención es una realidad que arrolla hasta a los lectores más avezados y a los escritores más encumbrados.

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