Ana Garriga y Carmen Urbita sienten que la escritura es su refugio. Sin embargo, comenzaron siendo «Las hijas de Felipe«. El podcast que combina el drama y los cotilleos que se vivían en los conventos del Barroco. Las primeras grabaciones las hicieron en un baño y tal fue el éxito que acaban de publicar su primer libro «Instrucción de novicias«, que este sábado fue presentado en Ofelia, la feria del libro de Oviedo. La sala de cámara del Auditorio se convirtió en un conventillo improvisado gracias a la charla capitaneada por la periodista Elena Fernández-Pello. «Nuestra obra habla de la vida conventual y de todos los temas que rodean a una monja excepto dos. No nos metemos en la fe de las monjas», contó Garriga durante la hora que duró este encuentro.
El germen de estas 288 páginas fue hace quince años cuando empezaron a investigar por separado la vida contemplativa. Por aquel entonces, las escritoras no se conocían y tardarían en hacerlo en lustro. Una amiga en común las puso en contacto porque las dos iban a empezar un doctorado en la Universidad de Brown, en Providence. En esa clausura académica provocó el nacimiento de una gran amistad que se hizo palpable durante su encuentro en el Auditorio. «Nuestra obra tiene como principal defensa lo comunitario. Que el lector busque a su comunidad porque no tiene que hacerlo todo solo. Por ejemplo, puedes escribir un libro a cuatro manos«, detalló Garriga. También puso en valor que en los conventos hay una clara defensa de la vida comunitaria, aunque también había monjas aisladas como Sor Juana. «No la soportaban; había que ver cómo era«, bromeó Garriga.
De igual forma, a lo largo de los diferentes párrafos cuentan la amistad de Santa Teresa de Jesús con María de San José. «La primera era una mandona y controladora, pero luego era una simpática«, detalló Garriga. Cuando tenían que llamar al resto de hermanas usaba un tambor y le gustaba cantar. «Lo hacía fatal«, contó. También dedicaba parte de su día a día a escribir cartas. «Se han conservado 456, pero escribió más de 120.000 con una prosa perfecta». Otra de las lecciones que dejó la fundadora de la Orden de los Carmelitas Descalzos es que las personas necesitan tiempo para alcanzar cimas tanto profesionales como personales. No todos los éxitos deben cosecharse de joven. «Todo lo que sabemos de ella es cuando cumple los cuarenta años, de antes no conocemos nada».
El encuentro había traspasado en este punto el ecuador y el público tomó la palabra. Tras una primera pregunta, llegó el momento deseado. «¿Qué habéis desayunado?». Esta cuestión es el punto de inicio de cada una de las grabaciones de su podcast y en Oviedo respondieron con todo detalle. Urbita puso en un bowl leche de almendras con frutos secos, plátano, uva y choco crispies. Garriga almozó un poco de naranja, piña y café junto con huevos revueltos con pechuga de pavo. Después del encuentro, tocó una larga firma de libros.
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