El riesgo con el hantavirus es bajo si se hacen las cosas bien, pero puede subir a un 5 sobre 10 si no se controla

El virólogo y profesor de Microbiología de la Universidad CEU San Pablo, Estanislao Nistal, ha analizado en el programa ‘El Cascabel‘ de TRECE el riesgo asociado al ‘virus de los Andes‘. Según el experto, el riesgo es bajo si se hacen las cosas bien, pero pasa a ser moderado, en un nivel de «entre 4 o 5» sobre 10, si no se actúa correctamente. Nistal ha subrayado que, aunque «no es un virus que se transmita muy fácilmente», sí «se puede transmitir a través de personas» y requiere trabajar con «niveles altos de bioseguridad».

Claves de la transmisión del virus

El contagio entre humanos ya es un hecho, con un foco principal en el barco que llegará a España y otro derivado en Johannesburgo (Sudáfrica). Para Nistal, lo primordial es «identificar de dónde vienen los casos, si hubo un caso 0«, como parece ser la primera persona fallecida y su esposa. A partir de ahí, se debe seguir la pista de todos los contactos estrechos, como el médico que también ha enfermado de gravedad.

Para contener la expansión, el virólogo considera fundamental saber «cuándo es el momento en el que una persona puede transmitir el virus». La herramienta clave son las pruebas PCR, que «por supuestísimo, es lo que hay que usar», tanto en muestras de sangre como de saliva. El experto ha aclarado que «el virus comienza a ser altamente infeccioso cuando empieza a aparecer en saliva«, momento que coincide con la aparición de los primeros síntomas.

EFE

Fotografía publicada en la red social X por el director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, de la evacuación de tres pacientes sospechosos de casos de hantavirus del barco para recibir atención médica en los Países Bajos en coordinación con el operador del barco y las autoridades nacionales de Cabo Verde, el Reino Unido, España y los Países Bajos

La transmisión se produce por las gotículas que se secretan al hablar. Nistal ha puesto un ejemplo claro: si una persona infectada habla «durante media hora, una hora» con su compañero de asiento en un avión, este sería «un paciente o una persona sospechosa de haberse infectado con una probabilidad alta«, mientras que alguien sentado lejos y sin contacto tendría un «riesgo menor» . El caso mejor estudiado de este virus ocurrió en 2018 en Epuyén (Argentina), donde un brote en una fiesta infectó a más de 40 personas que compartieron un espacio cerrado durante un tiempo prolongado.

Un virus conocido pero diferente

El experto ha hecho un esfuerzo didáctico para diferenciar conceptos: no se trata de una cepa, sino de una especie de virus. Los hantavirus se aislaron por primera vez en los años 70 a partir de soldados en la guerra de Corea, y deben su nombre al río Hanta. Tras su descubrimiento, se comprobó que este tipo de virus está «totalmente extendido» en el mundo.

Existen dos grandes familias: los ‘hantavirus del viejo mundo‘ (Eurasia), sin casos demostrados de transmisión intensa entre personas, y los ‘hantavirus del nuevo mundo‘ (América), asociados a roedores silvestres. El actual, el ‘virus de los Andes‘, pertenece a este segundo grupo y es muy distinto a otros de su familia, con un genoma que es «un 30% diferente». «Cuando hablamos de especie, hablamos de 2 virus que tienen genomas diferentes, bastante diferentes», ha insistido Nistal.

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