Hoy se ha levantado ligeramente más magullado, cansado, fatigado que otros días. Como él suele decir, cuando te crees que estás como un toro, vas al circuito, te subes en tu MotoGP y descubres que aquello es otra historia, es decir, una máquina de triturar cuerpos, que, en teoría y en el gimnasio, los creías de acero.
“Fue un buen día el de ayer, sí”, explica Marc Márquez (Ducati), de 33 años, nueve veces campeón del mundo de motociclismo, que decidió correr en Mugello porque los médicos no vieron impedimento alguno para que lo hiciese tras las dos operaciones a las que se sometió, hace hoy 20 días, en su hombro y pie derecho.
“Fue un buen día porque, entre otras cosas, tuve cero hormigueo en la mano derecha, no he tenido las malas sensaciones que tenía antes de Le Mans en el hombro derecho y, en ese sentido, hemos reforzado la tesis de que había que entrar, de nuevo, en el quirógano, sí. Eso sí, puedo contar: me esperaba encontrarme mejor de lo que me he encontrado en la primera sesión”, señaló ‘Il cannibale’.
Márquez le encuentra explicación a todo y no tiene reparo alguno en contar como va todo. “Cuando le metes mano a un nervio, a varios músculos, luego, cuando los pones a trabajar a tope, surgen nuevas agujetas, al manejar tu cuerpo en ‘modo GP’ y, claro, necesitas un periodo de adaptación. Será un proceso en el que debo tener mucha paciencia y, la verdad, mentalmente estoy preparado para aguantar el tiempo que haga falta hasta volver a ser competitivo y, espero, que la conclusión final sea positiva”.
«Si quieres saber cómo te encuentras, no hay otra manera que subirse a una MotoGP. A menudo te crees que estás como un toro y, cuando te subes a una MotoGP y das las primeras vueltas, te das cuenta realmente de cómo estás. Por eso he venido a Mugello, a probarme».
En ese sentido, el líder del equipo Ducati reconoció que, mentalmente, se siente fuerte y liberado al saber qué ocurría en su hombro derecho y cómo podía (y debía) solucionarlo. “Todo empieza por no ponerse nervioso si, tras los primeros 15 minutos de entrenamiento, como ocurrió ayer, te ves el 15º”.
Márquez tiene la sensación de que el primer objetivo ya se ha cumplido y con muy buena nota. Está en Mugello, los doctores del Mundial le dieron el visto bueno profesional y, a las diez vueltas, ya tenía el ‘fit’ (apto) definitivo para competir durante todo el GP y, ahora, ¿cuál es el siguiente paso?. “El siguiente objetivo sigue siendo la reconstrucción del brazo y hombro derecho, nuestra preocupación en los últimos años. Un brazo, que, desde el codo al hombro, lo hemos abierto siete veces, siete operaciones, lo que, a menudo, tienes la sensación que se aguanta con pinzas”.
Siempre dudas
“Insisto: mucha paciencia”. La intención en las próximas sesiones y carreras, tanto al ‘sprint’ (15.00 horas, DAZN) como el GP de mañana (14.00 horas), es ir creciendo. “Debo buscar el límite muscularmente. ¿Cuál es? ¿cuándo llegará?, ni idea. Pero no solo yo no tengo idea de cuándo sucederá eso, ni los médicos, ni los preparadores físico, ni siquiera los fisios, que son buenísimos y saben un montón de todo esto, te saben decir cuando estarás bien, a tope. Los nervios, los músculos, los tendones son muy distintos a los huesos, mucho”.
De momento, Márquez no se ha caído, lo que es muy buena señal, pues un revolcón ahora daría al traste con toda la recuperación. “No es fácil, no, ir sobre la moto, pilotar buscando un crono y tener que pensar qué puedo y qué no puedo hacer. Y, lo que puedo hacer cómo debo hacerlo.
Marc Márquez (Ducati) mira antes de incorporarse a la pista. / ALEX FARINELLI
Pero si de algo no se arrepiente el mayor de los Márquez Alentá es de haber viajado a Mugello. “Si vengo es porque los médicos me dicen que puedo intentarlo, que ellos no ven impedimento alguno para probarme, no al máximo nivel, lógicamente, pero sí para saber cómo me siento. Cuando tú objetivo es alcanzar, no sé, por ejemplo, el 70% de tu pilotaje, cuando lo logras, sabes que has conseguido el 100×100 de lo que te habías propuesto ¿no? Esa es la manera de ir avanzando”.
Además, para estos pilotos, bueno, para cualquier deportista de élite, competir, entrenar a tope, es la única manera de saber cómo se siente, de repasar su cuerpo. “Cuando das las primeras vueltas, ya te das cuenta de cómo vas. El cuerpo te avisa, adivinas que estás compensando la falta de fuerza de la mano y brazo derecho con la mano y el brazo izquierdo. Pero todo forma parte del regreso, de ponerse a prueba, de recuperar el ritmo de carreras, que es lo más difícil de recuperar”.
“Tienes que subirte a una MotoGP para poder saber cómo estas. Ni siquiera dando vueltas en un circuito, el que sea, con una poderosa Ducati ‘Panigale’ V2 réplica, puedes sentir lo que sientes sobre una MotoGP. Por eso es importante tomarte el primer gran premio en el que regresas con cautela, pero suficiente intensidad como para averiguar, de verdad, cómo te encuentras”, sigue explicando el piloto de Cervera (Lleida).
“Es mi pasión, es mi trabajo y, por tanto, la valentía, la intensidad, las ganas y entrega se me suponen. Ha sido mi característica, eso nadie me lo puede negar. Así que, mientras me siga gustando esto como me gusta, seguiré intentándolo las veces que sean necesarias».
Y, entonces, es cuando te cuenta el ejemplo que explica de vez en cuando. “Te voy a poner un ejemplo, curioso, no divertido, no, pero sí muy significativo de lo que estoy explicando: cuando te pasas el invierno entrenando a tope, por cierto, cosa que llevo cinco años sin poder hacer, siempre he estado lesionado, llegas a Malasia, al primer test, y te crees que estás como un toro, te subes a la moto y acabas destrozado el primer día y, al siguiente, tienes unas agujetas que te mueres”.
Su pasión
Márquez cuenta que, nada más abandonar Le Mans, tras la caída y doble lesión, ya pensaba que, tal vez, podría regresar en Mugello. “No siempre lo que quieres, se cumple. Siempre quieres más, sí, pero hemos podido venir a Mugello pese a que la operación del hombro no fue sencilla ya que para sacar los tornillos tuvieron que entrar más profundo de lo que creían en el hombro”.
Márquez cree que, mentalmente, ha salido reforzado de este nuevo periodo de lesiones, pues había llegado a pensar que todo era una obsesión suya. “Lo más importante es que, mentalmente, estoy dispuesto a afrontar este proceso de recuperación con serenidad. Luego, ya veremos si lo conseguimos o no, pero mentalmente voy a poner todas mis fuerzas en el intento, como siempre, desgraciadamente no es la primera vez en la que debo afrontar un proceso que no sé cuándo acabará ni siquiera cómo”.
No será porque no lo intente una y otra vez. En ese sentido, no parece que Marc tenga 33 años. “Es mi pasión, es mi trabajo y, por tanto, la valentía, la intensidad, las ganas y entrega se me suponen, ha sido mi característica, eso nadie me lo puede negar”.
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