el Atleti de Simeone cayó en la red posicional de Arteta y ya suma 15 años sin la Champions

El Atlético de Madrid aspiraba a disputar la cuarta final de la Champions de su historia, la tercera con Simeone en sus 15 años en el banquillo rojiblanco. A nadie le costó tanto ser campeón. Ni nadie, quizá, lo sufrió tanto. Cada intento se traducía en un tropiezo.

Las derrotas de 1974, 2014 y 2016 rememoran el dolor del club y el aficionado. Al final, levantar la ‘Orejona’ se ha convertido en una obsesión y a pesar de la ilusión depositada esta temporada al volver a unas semifinales casi una década después, este tampoco será el año.

Lo luchó el Atlético, pero la historia volvió a mostrarse implacable con el conjunto rojiblanco. Hay pocas experiencias más crueles en esta competición que rozar las semifinales, resistir hasta el último aliento y ver cómo el sueño de la final se desvanece.

El Atlético no fue inferior al Arsenal, ni en Madrid ni en Londres. Sin embargo, en este tipo de duelos cuentan tanto el juego como la cabeza, la fortaleza emocional o incluso la fortuna. Y, por encima de todo, la eficacia: la tuvo el equipo inglés, certero para sacar provecho de un balón suelto en el área tras un despeje de Oblak.

No la tuvo el Atlético…. en toda la eliminatoria. Porque a las ocasiones que perdonaron Julián Álvarez y Giuliano en el Emirates se suman las de hace justo una semana en el Metropolitano: el mano a mano que falló Lookman y el travesaño de Griezmann.

Sin embargo, cabe destacar que el ataque rojiblanco llegó condicionado a Londres. A pesar del descanso en Mestalla, Julián Álvarez y Giuliano no estaban bien físicamente y el liderazgo de Griezmann no fue suficiente.

El francés luchó, peleó y se dejó todo en el campo hasta que el físico no le dio. Era su última oportunidad de poder ganar la Champions e iba a darlo todo para conseguirlo, pero no fue suficiente.

En los banquillos, Simeone no le pudo ganar la batalla táctica a Arteta, quien ha hecho de su Arsenal uno de los mejores equipos de Europa. En el Emirates, el guion táctico del conjunto gunner fue milimétrico.

Con la eliminatoria igualada en el global, el técnico vasco planteó un primer tiempo de dominio estructurado: sus centrocampistas –Rice y Lewis-Skelly, con Odegaard y Zubimendi en el banquillo- cerraron con disciplina los carriles interiores y asfixiaron la salida de balón atlética, obligando a Simeone a recurrir a balones largos y a triangulaciones en banda que el bloque inglés anticipaba con comodidad.

Los jugadores del Atlético de Madrid agradecen el apoyo a la afición desplazada a Londres.


Los jugadores del Atlético de Madrid agradecen el apoyo a la afición desplazada a Londres.

Reuters

El gol llegó como síntesis del modelo: combinación fluida de Gyökeres, desvío de Oblak al segundo palo y Saka, el capitán, empujando la resolución. Diagnóstico clínico.

En la segunda mitad, con la ventaja en el marcador, Arteta reajustó el equipo sin perder la forma: bloque más bajo, extremos ayudando en la basculación defensiva, salidas controladas.

Los cambios –Hincapié, Madueke y Odegaard, primero; Zubimendi, después- mantenían frescura y verticalidad sin comprometer la estructura.

El Atlético se lanzó al ataque, pero se encontró con un equipo que no especula con su estilo: lo gestiona. Esa capacidad para ser dominante con balón, asfixiante sin él y pragmático cuando el marcador lo requiere es precisamente lo que hace al Arsenal de Arteta diferente de todo lo que hay en Europa.

El donostiarra ha diseñado un equipo que, harto de terminar segundo en la Premier League, quiere volver a levantar un título que se resiste desde hace 21 año. Y lo mismo en la Champions: hace 20 años que no llegaban a la final de una competición que se le resiste.

Al club gunner se le ha acusado durante años de sufrir vértigo: de estar siempre al borde del éxito sin llegar a alcanzarlo. Sin embargo, esa sensación parece haberse transformado en convicción. Y es que la sensación es que algo grande se está gestando en Londres.

A punto de hacer historia

El club londinense está a cuatro partidos de conseguir el doblete. Restan tres jornadas de la Premier y aventajan al Manchester City en cinco puntos. A pesar de que los de Guardiola tienen un partido menos, el Arsenal lo tiene en su mano. Dependen de sí mismos para ganar el campeonato nacional 21 años después.

Además, están a 90 minutos o 120 de ganar, por primera vez en su historia, la Champions. El 30 de mayo estarán en el Puskas Arena de Budapest disputando su segunda final y la motivación y la confianza no puede ser mayor.

Si la temporada pasada el equipo se quedó a las puertas tras caer en semifinales ante el PSG, consolidándose como uno de los grandes del Viejo Continente, esta campaña parece destinada a la consagración.

El Arsenal, que juega sin frenos, tiene un amplio repertorio de estilo y ante el Atlético de Madrid mostró las diversas maneras de hacer daño a un rival: con la pizarra del balón parado, en jugada elaborada y al contragolpe.

Mientras en Londres no se despiertan del sueño, para el club rojiblanco la temporada toca a su fin, y con ello regresan las preguntas sobre el futuro de Simeone. El club, con nueva propiedad desde hace unos meses, deberá definir el rumbo.

El talón de Aquiles de Simeone

Los méritos del Cholo son incuestionables: este curso eliminó en Champions al líder de La Liga y estuvo cerca de hacer lo propio con el de la Premier, además de alcanzar la final de Copa, la mancha más oscura tras caer ante la Real Sociedad.

Simeone suma ya catorce años y medio al frente del equipo. En un fútbol tan agitado y cortoplacista como el actual, ya es un triunfo histórico. Lo ha ganado todo salvo la Champions, ese Everest que el Atlético sigue persiguiendo con un ahínco encomiable.

Da la impresión de que Simeone ha exprimido al máximo su etapa en el Atlético, y no es poco lo que ha dejado. Resulta inevitable pensar que, pese a todo lo construido bajo su mando, la Champions sigue siendo la gran deuda pendiente.

Una paradoja dolorosa: que el técnico que cambió la historia reciente del club no haya logrado coronarse en Europa.

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