El juzgado de Briviesca ha abierto diligencias por el presunto uso irregular que las monjas cismáticas de Belorado hicieron de los coches del convento, lo que supone «un nuevo e inesperado desafío» para unas ex religiosas que ayer tuvieron que comparecer ante el juzgado número 5 de Bilbao por presunto trato degradante y coacciones a las personas mayores que tenían a su cargo.
Este mismo martes, han comparecido ante el jzugado de Briviesca el representante legal del Comisario Pontificio y el representante legal de las monjas (las monjas no comparecen, sino que lo hacen a través de su abogado) para responder a distintas cuestiones relacionadas con el uso y titularidad de los vehículos que usaban las monjas en su vida diaria conventual.
Vehículos indispensables
El portavoz de las ex religiosas, Francisco Canals, ha señalado que en todos los conventos, el uso de coches y furgonetas «resulta esencial para garantizar el correcto funcionamiento de la vida comunitaria», ya que son «indispensables para tareas logísticas básicas, como la realización de compras, gestiones, o el traslado de las religiosas a centros de salud y otras citas necesarias».
La comunidad contaba con un total de cinco vehículos, de los cuales tres se encontraban operativos, de acuerdo a Canals. Existía además un vehículo antiguo que «fue dado de baja hace tiempo». «Entre los vehículos figuraban dos en régimen de renting, ambos modelos Nissan Qashqai, que no eran propiedad del monasterio sino de la empresa arrendadora. Uno de ellos fue devuelto a requerimiento de la empresa, mientras que el otro quedó en el monasterio el día de su entrega, junto con una Fiat Doblò que llevaba meses averiado y sin uso», señala el portavoz.
Según la versión de las ex religiosas, el Comisario habría tenido conocimiento de algunos de esos vehículos «sin manifestar objeción alguna, asumiendo además el pago de seguros y, en el caso de los vehículos de renting, los gastos de combustible». «No fue hasta julio de 2025 cuando se interpuso denuncia sobre este asunto», precisa el portavoz.
Cabe destacar asimismo que uno de los vehículos, un coche de marca Mercedes con 27 años de antigüedad, donado a la comunidad hace más de una década, fue a su vez entregado por las monjas a víctimas de la DANA como gesto solidario. «La comunidad considera cuestionable que esta actuación haya sido objeto de reproche, entendiendo que la ayuda a personas afectadas por una tragedia debería ser un principio compartido», concluye el portavoz, que añade que todos los vehículos fueron finalmente entregados junto con el monasterio el pasado 12 de marzo.















